
Éste individuo que se auto percibe “Comunicador Social”, es pagado por el gerente de RRII de la empresa Curtiembre ARLEi de Las Toscas, para que trate por todos los medios de ensuciar la labor del periodista Antonio Avalos, ya que el profesional de los medios de comunicación con más 38 años de trayectoria, viene denunciando públicamente en éstos últimos tiempos, a la empresa curtidora, por la escalada contaminante que produce con desechos químicos, lluvia ácida, olores nauseabundos, contaminación al agua de los arroyos y riachos de la zona y otros desechos que sin lugar a dudas empeoran la subsistencia diaria de los habitantes, especialmente de la ciudad norteña de Las Toscas.
Guillermo Spannemberger es pagado por la empresa curtidora Arlei, a través del gerente de RRII, señor Daniel Helmann, para que espíe, de que manera pueden hacer callar al periodista, ya que intentaron a través de estudios jurídicos y NO lograron, también intentaron de otra forma y NO lograron, pensando que con inventar denuncias lo podrían hacer; al OCUPA, lo “Enviaron a Espiar y fue a tocar timbre”; en idioma castrense, esa acción se denomina “I.T.S”, en idioma callejero, sería algo así, como: “Inútil para todo servicio”.
Denunció con cara de asustado y filmando frente a la comisaría que lo habían amenazado de muerte, apuntándolo con un arma de fuego; el jefe policial y sus subalternos, actuaron muy bien y rápidamente, tres móviles policiales salieron en búsqueda de Antonio Avalos y su familia, le cruzaron el móvil adelante y lo invitaron a que lo sigan hasta la comisaría; allí delante de testigos, filmaron y fotografiaron todas las acciones de requisa al automóvil del acusado, sacaron todo, hasta los asientos, la rueda de auxilio, toda la documentación de la guantera y solamente encontraron 250 gramos de Mortadella y 250 gramos de queso, que era la cena de la familia, con una taza de mate cocido en esa noche fría.
Cuando le tomaron testimonio de la denuncia al aprendiz de mentiroso Spannemberger, manifestó: “Yo vi un arma”, a lo mejor me equivoqué; cundo le preguntaron quien tenía el arma, el individuo contestó: “Ahora me cagaron, no se si era el padre o el hijo; para mí que entre los dos sostenían el arma que me apuntaba”, que más aconteció en ese momento; preguntó el sumariante; “Yo me asusté y vine rápido hacia la comisaría, solo se que me quieren matar”; el uniformado golpeó ambas palmas de su mano y les dijo, Despierte señor, hable con coherencia, usted se está hundiendo solo; “Lo enviaron a ESPIAR y fue a TOCAR TIMBRE”.
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