
En la tarde del viernes 16 de enero de 2025, en los tribunales de Reconquista, dictaron prisión preventiva sin plazo para el acusado. La audiencia reveló un extenso historial de violencia de género. Las tres hijas de la víctima reclamaron justicia y refirieron a él como «el asesino». «Este individuo es peligroso para nosotros y toda la sociedad. Tenemos miedo y sabemos lo peligroso que es».
La jueza penal Norma Senn declaró legal la detención y admitió la imputación que efectuó el fiscal Valentín Hereñú contra José María García de 51 años de edad, por el femicidio de su esposa, Analía Colomer de 52 años de edad; ocurrido el 12 de enero de 2026 en el domicilio que el matrimonio compartía en el Barrio Center de la Ciudad de Reconquista.
El hombre fue acusado de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, delito que se reprocha con prisión perpetua. Indicó que actuó «en el marco de poder y dominación que ejercía sobre la víctima, bajo amenazas y agresiones físicas». No calificó el abuso sexual que describió en los relatos de testigos.
Para justificar la detención de García y la calificación escogida, el representante del Ministerio Público de la Acusación, MPA, señaló a la jueza que García atacó a su esposa alrededor de las 09;00 horas del lunes 12 de enero de 2026 en el garaje de la vivienda familiar, donde la asesinó con un cuchillo tipo carnicero de 27 centímetros, provocándole cuatro heridas cortantes en la zona del cuello.
La autopsia realizada por el forense Goldaráz determinó que una de las heridas, de 10 x 5 centímetros, cortó la tráquea, la arteria carótida y la vena yugular izquierda, causando la muerte por shock hipovolémico (los órganos colapsan por la falta de irrigación sanguínea). Además, la víctima presentaba tres cortes en cada mano, compatibles con heridas de defensa, y golpes de días anteriores.
Cuando la policía llegó al lugar, alertada por llamados al 911 que comenzaron a las 09:12, encontró el cuerpo de Analía en el garaje y a García en la piscina con un cable al cuello y una parrilla portátil, en un aparente intento de suicidio.
Fue su hija menor quien lo descubrió y escuchó de su boca: «Andá a mirar a tu Mamá, la maté». Fue ella quien envió de inmediato un mensaje a sus hermanas: «La mató Papi a Mami». García estuvo internado hasta el jueves 15 de enero de 2026 en el Hospital de Reconquista, cuando recibió el alta médica y fue inmediatamente detenido.
Un historial de violencia
Durante la audiencia, el fiscal presentó testimonios estremecedores que daban cuenta de años de maltrato.
Anticipándose a la crudeza del relato que se iba a escuchar, la jueza preguntó a las hijas si querían evitarlo, retirándose de la sala, pero decidieron permanecer. Y el fiscal relató la declaración de las tres, según lo que figura en el legajo de la acusación.
La hija mayor declaró que su padre maltrataba a su madre «desde que eran chicas». Recordó haberla visto golpeada en múltiples ocasiones y que durante la pandemia ya había llamado a la policía al escuchar gritos.
Contó que el día anterior al crimen, su madre tenía dos golpes de puño en el lado izquierdo de la cabeza y la cintura, además de dolor vaginal porque en la última noche que permanecieron juntos en la casa (sábado), su padre forzó una relación sexual (lo que se presume fue el motivo por el cual finalmente decidió el domingo ir a dormir a casa de una hija).
Relató también un episodio intimidante: García afilaba el cuchillo delante de la familia, lo que les daba miedo.
«Esta noche voy a dormir en paz», le había dicho su madre la noche previa al femicidio, cuando fue a dormir a casa de su hija, evaluando separarse, aunque tenía temor.
La hija menor, única conviviente al momento del crimen, declaró que el sábado al mediodía su mamá estaba con los labios hinchados, asustada, y con lesiones en costillas, pecho y cabeza. Le había contado que su padre la había forzado a tener relaciones sexuales. Añadió que esa noche previa, García quiso ahorcarse y ella escondió las cadenas.
Otra de las hijas declaró que en una oportunidad García sacó de la casa a madre e hija y le pegó a una de ellas. Y que el 9 de enero, encerró a su esposa en la habitación y se escucharon golpes. Su madre también le contó sobre el abuso sexual.
Otros testimonios contundentes
El hijo extramatrimonial del acusado, declaró que estuvo la noche del domingo con su padre, cuando Analía ya no estaba en la casa. Al despedirse, «se abrazaron y no se soltaron más, parecía que se estaban despidiendo». El joven también sabía de la violencia, porque su propia madre le había contado que también la padeció con García.
La expareja de García declaró y confirmó que era violento con ella y la amenazaba con tirarse al río con su hijo.
Una hermana de la víctima confirmó el contexto de violencia, destacando que Analía nunca había denunciado formalmente a su agresor, ante ningún organismo público. Que le pegaba un montón de veces. La última vez que «la había fajado» fue en la pandemia, cuando le pegó puñetes en la cabeza. A ella también le contó que el sábado, José la había forzado a tener sexo; y que -además- mientras afilaba un cuchillo le dijo: -«Que fácil serían las cosas». Intimidante.
Una de las empleadoras de Analía, describió lo obsesivo que era García. Y contó que en la mañana del crimen recibió un mensaje del teléfono de Analía diciendo que no iría más a trabajar, lo que le pareció extraño.
El esposo de esa empleadora declaró que sabía que García la maltrataba, que era muy celoso y especialmente violento cuando tomaba alcohol.
Otra empleadora de Analía, contó que el lunes anterior había ido muy triste a trabajar y se quejaba de dolor en el pecho, lo que interpreta como una forma de expresar el incremento de la violencia que padecía, aunque no lo decía claramente.
Un vecino relató que escuchó gritos y se asomó al tapial, desde donde vio a García que «se quería ahorcar». Entró a la casa y al encontrar el cuerpo con el charco de sangre en el garaje, salió por temor de que esté armado.
Sordián, quien tenía a García de carnicero en su negocio, en el mismo barrio, declaró que a las 06:50 del lunes 12 de enero recibió un WhatsApp donde le dijo que no iba a trabajar porque estaba «descompuesto».
Una vecina declaró que escuchó los gritos de la hija, diciendo: «La mató, es un hijo de puta». Otra vecina también corroboró que escuchó los gritos y se asustó.
La mañana del crimen
Siguiendo con su relato imputativo, el fiscal indicó a la jueza Norma Senn que las evidencias recolectadas permitieron reconstruir los últimos momentos de Analía. Hay tickets de compras que realizó a partir de las 08:00 de la mañana. Había estado en el Super Cristian, en una veterinaria comprando alimento para perros y en la terminal, buscando una encomienda. De ahí fue a su casa, donde ingresó casi a las 09:00 h; cuando fue el ataque mortal.
A las 06:50 horas de ese lunes 12 de enero de 2026, dos horas antes del crimen, García había enviado un mensaje a su empleador diciendo que no iría a trabajar porque estaba descompuesto.
EL REGRESO FATAL
El fiscal presume que Analía regresó el lunes a su casa marital pensando que su esposo estaría trabajando, pero la sorprendió desde adentro. Apenas ingresó con la moto, la atacó y la mató, en el mismo ingreso al garaje.
García fue asistido en la audiencia por el defensor particular Alejandro Rodríguez (exfiscal), quien anticipó que será codefensor Raúl Armando Leguiza, ausente en esta primera audiencia.
Cuando la jueza le preguntó si quería decir algo, respondió: «No tengo nada para decir».
A su turno, el defensor no cuestionó la detención, pero recordó a la jueza que García «es inocente hasta que haya sentencia firme» y que no consiente los hechos ni la calificación legal.
Al momento de resolver las medidas cautelares, la defensa solicitó un cuarto intermedio hasta la semana próxima para prepararse adecuadamente. Sin embargo, una de las hijas habló en representación de las tres hermanas, para pedir que se acelere y se haga hoy mismo: «Lo único que quiero es justicia por mi mamá. Este individuo es peligroso para nosotros y toda la sociedad. No cabe ninguna defensa de lo que hizo. Por eso, pedimos que se resuelva cuanto antes, esta misma tarde. Tenemos miedo y sabemos lo peligroso que es».
La resolución
Por disposición de la jueza Norma Senn, la audiencia de medidas cautelares se realizó este mismo viernes, desde las 17:30 h, en los tribunales de Reconquista.
En la ocasión, resolvió otorgar la prisión preventiva sin plazo para José María García, dando lugar al pedido de la Fiscalía, rechazando la solicitud del defensor, el Dr. Alejandro Rodríguez, quien pidió la libertad de su defendido.
GARCÍA Y SUS HIJAS
Ellas dejaron claro que ya no lo reconocen como padre, sino como el «asesino». En ningún momento cruzaron miradas. Estuvieron en ambos extremos de la sala. Ellas con su abogado Gustavo Masino y el fiscal Hereñú; y García en la otra punta, junto a su defensor. Al comenzar la audiencia la jueza autorizó que le quiten las esposas con las que fue ingresado sujetando ambas manos hacia adelante, custodiado por un agente de la Oficina de Trata de Personas.
Cuando la jueza le ofreció la palabra, por si quería decir algo en su defensa, respondió: – No tengo nada para decir.
¿No va a declarar?, preguntó la jueza: «No», le contestó en seco.
Tratándose un hecho flagrante (ya que una de sus hijas fue testigo, e incluso le contó que mató a la madre) García ni siquiera aprovechó la ocasión para pedirles perdón.
El abuso sexual
Tras la audiencia de medidas cautelares, el fiscal Valentín Hereñú brindó detalles sobre la imputación y los testimonios recolectados que dan cuenta de un entorno de violencia previo al crimen. Según refirió el fiscal, existen relatos de las hijas y una hermana de la víctima que refieren a que Analía había sido abusada sexualmente en la noche del sábado previa al crimen.
A pesar de estos testimonios, la Fiscalía no imputó formalmente la figura de abuso sexual en esta instancia. Al respecto, el Dr. Hereñú explicó: «Para eso tendríamos que tener hechos concretos para poder imputar, no podríamos sostener una imputación genérica y en este caso al no contar con la principal fuente de información que es la víctima, entendemos que no estaban dados los elementos».
Asimismo, el fiscal confirmó que, por el momento, «no surgió nada de la autopsia respecto de eso «, lo cual se suma a las razones por las cuales no se efectuó dicha imputación, aunque se mantiene como un «elemento del contexto de violencia física y psicológica».
Reconocimiento a la investigación
Habiendo logrado reunir en poco tiempo un plexo probatorio tan importante, el fiscal destacó la labor de la Agencia de Trata de Personas, la PDI Criminalística y la Comisaría de la Mujer, cuyo trabajo permitió llegar a la audiencia con un «cúmulo de evidencia» sólido.
Quiero decirle a la comunidad que, por favor, tenga respeto por mi Mamá, que era una persona muy buena y amable con todos. No hay persona que me diga cosas malas de ella. Súper buena. Que entiendan que la víctima es ella y siempre va a ser ella. Que no se puede justificar lo injustificable que hizo ese hombre. Ese hombre ya no es más mi Papá.
Refirió a un drama familiar de muchos años, en los que su madre padeció la violencia de género sin efectuar ninguna denuncia.
La hija que rompió el silencio fue la única testigo del desenlace, pues era la única de las tres hijas que convivía con los padres, aunque confiesa que era la que menos sabía de los excesos de su padre. Ahora sus hermanas mayores le contaron horrores.
Producto de la insoportable violencia, en la noche del domingo 11 de enero, Analía no durmió en su casa. Fue a la de una de sus hijas.
En los primeros minutos de la madrugada del lunes, la joven había vuelto de una quinta y encontró a su padre visiblemente mal, «hablando solo, con todas las puertas y ventanas cerradas». Al verla, la echó, le exigió que ella también abandone la vivienda, y se metió en su habitación luego de ingresar algunos objetos, entre ellos una cadena. La joven interpretó que se quería suicidar, por lo que le quitó las cadenas y las llevó bajo su cama. Le imploró que se vaya a acostar.
El silencio que precedió a la tragedia
Se acostó a escuchar el silencio, con todas las luces apagadas, pendiente de que su padre desista de la idea suicida y se duerma. Agotada después de varias noches sin dormir por los dramas familiares, finalmente se durmió cerca de las 05:00 de la madrugada. Cada uno en su pieza.
A las 9 de la mañana, un grito de desesperación la despertó. «Un grito muy fuerte», describió. Su primer pensamiento fue que su madre había llegado y encontrado a su padre muerto. Pero la realidad era infinitamente peor.
Escuchó el ruido del agua, como de un chapuzón, y corrió hacia el patio y vio a su padre en la piscina, atado, con un cable y cadenas al cuello. Cuando intentó ayudarlo, él la miró a los ojos y le dijo: «Andá a mirar cómo la maté a tu mamá ».
Desesperadamente, ella abandonó el lugar y corrió al interior de la casa a ver a su mamá, y al ingresar al garaje, la encontró muerta. «Estaba sin respirar, había mucha sangre», describió con dolor.
Una historia de violencia silenciada
Confesó la joven que ella -al ser la más chica- es la que menos conocía del infierno que vivía su madre, «las que vieron más cosas fueron mis hermanas», explicó. Ahora le contaron más cosas, que «en su juventud, era muy violento, muy maltratador, siempre le hizo pasar la vida horrible a mi mamá, y mi mamá nunca me contaba por miedo a cómo yo me iba a poner, cómo iba a reaccionar».
Dejó claro que su madre era víctima de violencia física y psicológica desde hacía muchos años, pero nunca lo denunció. «Tenía miedo de lo que podía llegar a pasar y porque ella no me quería dejar. Tenía miedo por mí», reveló.
La familia entera le había pedido que lo denuncie. «Todos los familiares, hermanos de ella, mucha gente la apoyaba, le decíamos que la íbamos a sostener si ella lo hacía, pero ella no quería porque estaba perdida, estaba confundida».
CAUSA DE MUERTE
El corte de los vasos sanguíneos del cuello fueron los que provocaron la muerte de Analía Colomer, quien tiene al menos tres lesiones cortantes en el cuello, una especialmente profunda. También en el cuerpo y en extremidades hay evidencia de golpes recientes y anteriores. Algunas podrían ser de maniobras típicamente defensivas, determinó la autopsia realizada en la mañana del martes en la morgue judicial de Reconquista. Luego de ese acto, el fiscal Valentín Hereñú ordenó la entrega del cuerpo a las hijas para la despedida
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