
El que la encierra, el que la calla, el que le prohíbe tal o cual ropa, el que producto de sus inseguridades la cela hasta que le quite su luz propia, el que la golpea, el que la patea, el que después de darle tremenda golpiza le pide perdón, el que la acuchilla, el que la ahorca, el que le pega un tiro y le prende fuego, el que la entierra viva, el que la prende fuego y tira sus cenizas al río para que nada, nada quede de ella.
Con ese noviecito se fue…
Chiara Páez tenía 14 años cuando ese “noviecito” la golpeó en la cabeza hasta que dejó de moverse y luego la enterró en posición fetal, en el patio de su casa. Su familia a las cinco horas comió un asado al lado del cuerpo enterrado; para la justicia jamás fueron cómplices del femicidio y continúan comiendo asados los domingos en el mismo sitio donde enterraron a Chiara.
Y aunque en 11 años creíamos nunca más una niña de 14 años menos, volvimos a inundar las calles para gritar de dolor, bronca, impotencia por Agostina.
Y la bronca ya no alcanza, no alcanza volver a repetir la inoperancia del sistema judicial, no alcanza tener la certeza de que la justicia es responsable.
Tampoco alcanza la inoperancia y desidia de la policía, quienes también son responsables.
Nuestro hartazgo no alcanza cuando vivís en un país gobernado por quienes niegan que nos violan, torturan, prenden fuego, descuartizan y tiran en bolsas de basura por ser mujeres/niñas y disidencias.
No alcanza nada; ya es suficiente.
Agostina fue asesinada por un machista libre, en un país que habilita a que nos maten!
Agostina es víctima de un estado criminal.
Agostina y las que no están porque les quitaron la vida somos todas!
Tenemos que llenar las calles hasta que nos vean, hasta que nuestras vidas valgan, hasta que los jueces como Garzón no existan; tenemos que fortalecernos por las 3.450 mujeres, niñas y disidencias que en estos 11 años fueron masacradas.
No hay rendición: aquí hay batalla, hay lucha, hay amor, hay vida!
Publicado en el semanario El Eslabón del 6/6/26
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