
Gentileza: Doctor Michael Díaz, Choele-Choel, Rio Negro.
En la ciudad de Resistencia, Capital de la provincia del Chaco, el letrado habló sobre su libro Doctrina de los Actos Propios, además, abordó otros temas sobre la problemática judicial.
El libro Doctrina de los actos propios lo escribió el jurista Marcelo López Mesa cuando volvió de estudiar en Europa. Corría el año 1997 y el era funcionario del Poder Judicial de Neuquén. El Poder Judicial le había becado para ir a estudiar. «Para empezar eso hoy es impensado. Ya no se otorgan becas para profesionalizarse en el campo de trabajo», advirtió.
Desde el punto de vista de los libros, el contexto también es muy diferente. En aquellos años, Argentina todavía exportaba contenido jurídico a Latinoamérica y a todo el derecho de habla hispana. Hoy eso es excepcional. Si bien ha habido libros de Marcelo López Mesa que se exportan, son muy pocos. Antes eso era normal y de muchos autores. Además, antes los libros Europeos se traducían y publican en nuestro país para el resto de América. Hoy eso se hace desde Perú y Colombia.
El derecho argentino, advirtió el jurista, antes era muy leído en América Latina y eso ha declinado porque bajó el nivel, tanto de la magistratura como de los autores.
Marcelo López Mesa es un prolífico autor, con la publicación de 39 libros sobre derecho Civil o Procesal Civil. Su experiencia y conocimiento lo han llevado a ser reconocido como profesor visitante en diversas instituciones académicas internacionales, como la Washington University en Estados Unidos, la Universidad de París (Sorbonne-Paris Cité) y la Universidad de Savole en Francia, entre otras. Hace semanas atrás visitó NORTE.
A menudo se dice que el gran mal del país es la Justicia argentina, ¿coincide? ¿Por qué?
Creo que el principal mal de este país es la Justicia. No es la economía. Si hubiera una justicia efectiva y pronta, hoy muchos funcionarios no harían las cosas que hacen porque terminarían detenidos. Entonces, si nosotros arregláramos el tema de la justicia y tuviéramos una Justicia efectiva y pronta todo sería diferente. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación está en este momento fallando casos de hace veinte años. Eso no puede ser.
Tenemos una Justicia tardía y eso no es justicia. Eso lo defino como historiografía. En todo caso dictaminan ¿quién tuvo razón en aquel momento? Pero eso ya no le importa a nadie, muchos están muertos. El caso de Beatriz Salomón, por ejemplo, le hicieron justicia cuando ya estaba muerta. ¿De qué sirve eso? Entonces, si nosotros arregláramos la justicia para que fuera más pronta y más expeditiva, una justicia que no esperara a que los poderosos bajaran del poder para juzgarlos. Porque eso es un tema recurrente. En los últimos años solamente se juzga y se somete a proceso a los que ya dejaron el poder.
Arreglando el problema del poder judicial, se arreglarían muchos problemas argentinos.
La economía sería mejor porque nadie haría algunas barbaridades que se están haciendo como, por ejemplo, lo que está pasando con la deuda externa desde hace mucho tiempo. Hoy se toman medidas por las cuales terminamos debiendo cada vez más.
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