
Por Mariano Saravia
Para quienes cuestionan que se mezcle la historia y las cuestiones sociales con el fútbol, sigue siendo inentendible que, en el fútbol, el pueblo de Bangladesh sea hincha de la Argentina.
Probablemente, esa misma gente que aspira a separar el fútbol de cualquier connotación social tampoco pueda entender nunca lo que significó Diego Maradona para Nápoles y todo el sur de Italia, ni lo que significó aquel mítico partido del 86 en el Estadio Azteca.
La cuestión no es que yo o alguien más mezclen o no mezclen. La cuestión es que la historia social de los pueblos está presente en todo, siempre, incluso en el fútbol, por ser principalmente un fenómeno social, no solo un deporte.
Otra vez volvió a pasar: un país entero festejó el triunfo de la selección argentina contra los ingleses. Es Bangladesh, un país que está entre la India y Myanmar. Y en principio, sin ningún lazo de ningún tipo con la Argentina.
Pero para esa gente que no entiende, o que no quiere entender, un dato: 13 millones de muertos. ¿Serán suficientes 13 millones de muertos para entender el sentimiento de un pueblo?
En 1770, luego de que la Compañía Británica de las Indias Orientales se apoderó totalmente de esa región, culpa de los ingleses murieron de hambre 10 millones de personas, un tercio de la población. Fue producto de los altísimos impuestos que los ingleses exigían a los campesinos, incluso cuando se perdieron varias cosechas seguidas.
Desde 1858 hasta 1947, Bangladesh formó parte del Raj Británico de La India, con una dominación y opresión espantosa, que, por ejemplo, también se verificaba en el desprecio inglés hacia las creencias y la religión. Por ejemplo, sabiendo que la mayoría de los bengalíes eran musulmanes, los obligaban a morder los cartuchos de las balas que estaban recubiertas de grasa de chancho, generando graves conflictos de conciencia y rebeliones.
En muchos lugares de los colonialistas ingleses, colgaban carteles que decían: «Prohibido el ingreso con perros y con bengalíes»
En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, los ingleses se apropiaron de todo el arroz de Bangladesh para alimentar a sus soldados, produciendo una hambruna que produjo la muerte de 3 millones de personas.
Luego vino la independencia en 1947 y la partición del Raj en dos nuevos estados independientes: por un lado, la India, de mayoría hinduista, y Pakistán, de mayoría musulmana. Dentro de Pakistán, también había una gran división: el Pakistán Occidental (la mayor parte) y el Pakistán Oriental (el actual Bangladesh). Recién en 1971, Bangladesh se independizó de Pakistán.
Pasaron los años, y llegó aquel icónico partido del 22 de junio de 1986 en el mundial de México. Los dos goles de Maradona, cada uno con su condimento, generaron para el pueblo bangladesí una verdadera devoción, por Diego y por la Argentina.
Atrás de esas multitudes que hoy siguen festejando el triunfo de Argentina contra Inglaterra, hay una historia con 13 millones de muertos, entre otras cosas. Alguien se puede quedar con lo pintoresco, con la nota “de color”, y nada más. Pero también podría servir para explicar algo de la historia y de la vida, como nos enseñó otro gran futbolero: Eduardo Galeano.
Las Toscas Multimedios SITIO OFICIAL