
Ocurrió en la media mañana del martes 27 de enero de 2026, en jurisdicción de la localidad de Diamante, una discusión entre padre e hijo terminó con el hombre mayor asesinado. La víctima fue identificada como Luis “Quique” Berón de 54 años, pescador y dueño de un almacén en el delta, de origen santafesino que residía en una isla entrerriana.
El joven parricida identificado como Luís Berón de 22 años de edad, era buscado por haber matado de un escopetazo a su padre en jurisdicción de la localidad entrerriana de Diamante, fue detenido el miércoles 28 de enero de 2026, por la policía santafesina en la localidad de San Lorenzo. El parricidio tuvo lugar durante una discusión en la zona de islas, donde vivía la víctima.
El Ministerio de Seguridad confirmó el miércoles el arresto de Luis Berón, de 22 años, buscado desde el martes por haberle dado muerte a su padre, también llamado Luis de 54 años, mejor conocido como Quique.
El crimen tuvo lugar el martes en el sector conocido como Puesto 3, a la altura del kilómetro 463 del río Paraná, frente a Puerto Gaboto, jurisdicción de Entre Ríos.
“De acuerdo con los primeros datos recabados en el lugar, se habría producido un altercado entre el padre y su hijo, durante el cual el joven efectuó un disparo de arma de fuego que impactó en la víctima. Como consecuencia, el hombre cayó al río y permanece desaparecido”, confirmó el jefe departamental policial de Diamante, Mario Cellis.
De acuerdo con los testimonios preliminares, el hijo intentaba salir con una embarcación que presentaba fallas mecánicas y no arrancaba. En medio de una discusión que subió de tono, el hombre mayor subió al “castillete” de la embarcación y fue en ese momento que el hijo habría efectuado un disparo con una escopeta hacia su padre.
Quique Berón, oriundo de San Lorenzo pero residente en la isla, tenía una despensa en el predelta de Diamante, conocido como Puesto 3. Su trabajo como comerciante lo alternaba con el tiempo que le dedicaba a la pesca artesanal.
Tras el ataque, y al no lograr encender el motor de la lancha para huir por agua, el agresor abandonó la escopeta y se internó en la espesura de la isla, dándose a la fuga a pie.
En el caserío se encontraba un tercer hombre, un puestero compañero de la víctima. Al presenciar el violento desenlace, se alejó por seguridad y logró contactar a su empleador para ponerlo en conocimiento de la situación. Fue ese empleador quien finalmente avisó a las autoridades.
En tanto, buzos de búsqueda de la Compañía de Operaciones Especiales de la Policía entrerriana realizaron inmersiones para tratar de hallar el cuerpo de Berón, sin resultados hasta el momento.
Una vez aprehendido, el acusado quedó a disposición de la Justicia y fue imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo, una de las figuras más graves previstas en el Código Penal argentino, que contempla penas de prisión perpetua.
Desde el punto de vista jurídico, se trata de un parricidio, es decir, un homicidio cometido contra un ascendiente directo, lo que agrava sustancialmente la responsabilidad penal del imputado.

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