
Facundo Méndez, dio marcha atrás en “Chancleta”, ya que hace alrededor de una semana manifestó que no había Triquinosis en el norte del departamento General Obligado. El médico veterinario, doctor Bled del Municipio de Villa Ocampo dijo que si había «que el mismo hizo los análisis y dieron positivo».
Ahora Méndez dio marcha atrás, y reconoce que si hay cerdos con triquinosis en Villa Ocampo. Que pasó? Quiso esconder, mintió Méndez? O no sabe nada de esa enfermedad y dice cualquier cosa con tal de zafar y justificar el cargo que el gobernador le regaló? Facundo Matías Méndez, director de Ganadería y Sanidad Animal de Santa Fe, explicó que los animales fueron detectados en un frigorífico habilitado y posteriormente eliminados, por lo que aseguró que no llegaron al consumo de la población. También advirtió sobre los riesgos de la faena domiciliaria y la proliferación de cerdos salvajes; en éste caso, quien le cree a Méndez, porque enmarcado en cualquiera de las dos situaciones, carece absolutamente de credibilidad.
El director de Ganadería y Sanidad Animal de la Provincia de Santa Fe, Facundo Matías Méndez, se refirió a la situación de la triquinosis en el norte santafesino y confirmó que recientemente fueron detectados tres cerdos positivos en Villa Ocampo.
El funcionario que “NO funciona”, aclaró que los animales fueron identificados durante los controles correspondientes en un establecimiento habilitado, por lo que fueron eliminados antes de llegar al consumo humano.
«Los cerdos que fueron, en el caso de Villa Ocampo, se dieron tres cerdos positivos, pero obviamente cuando la faena se hace en un lugar habilitado, se hicieron los estudios correspondientes. Esos cerdos dieron positivo, fueron tres cerdos que dieron positivo, pero rápidamente se descartaron y se eliminaron a digestor, o sea que nunca salieron esos cerdos al consumo de la población», explicó.
Méndez destacó la importancia de que las faenas se realicen en establecimientos habilitados, ya que allí se cuenta con los mecanismos para detectar la presencia del parásito.
«Es muy importante recalcar que cuando se realiza una faena tiene que ser en lugares adecuados. Los frigoríficos tienen el laboratorio para determinar si los cerdos presentan triquinosis o no», señaló.
Un brote que afectó a una familia
El funcionario recordó que la enfermedad representa un problema concreto en distintas zonas de la provincia y mencionó un brote registrado a fines de junio, luego de una faena familiar. (Es cierto que la enfermedad que ataca a los porcinos, puede estar en cualquier punto geográfico de la provincia, pero que hace la dirección a su cargo, para informar a la población y tomar los recaudos necesarios, evitando de esa manera el contagio de la enfermedad en quienes lo consumen, ocurre que el cargo de director de Sanidad animal, le queda grande a ese señor; a quien muy pocas veces lo van a encontrar en el terreno propiamente dicho, ya que es un hombre que se dedica a los juegos de NIÑOS, obsérvenlo con detenimiento y después me cuentan).
«Hace un tiempo, a fines de junio, nosotros hemos tenido un brote. Se faenó un cerdo de manera familiar, festejaron un cumpleaños, se invitó a toda la familia, eran 20 personas, de las cuales se enfermaron todas», relató.
En ese sentido, insistió en la necesidad de realizar los controles antes de consumir carne de cerdo faenada fuera de un frigorífico.
Méndez explicó que en el caso de una detección positiva se realiza la trazabilidad para determinar el origen de los animales y adoptar las medidas correspondientes. En un caso anterior, señaló, se llegó hasta la granja de procedencia y se eliminó la totalidad de los cerdos.
«Se llegó a la trazabilidad, se llegó a la granja y se eliminó el 100% de los cerdos», indicó.
También aclaró que, cuando los estudios correspondientes arrojan resultados negativos, los animales pueden ser destinados al consumo.
Cómo se transmite la triquinosis
Méndez explicó que la principal vía de transmisión al ser humano es el consumo de carne de cerdo contaminada que no haya sido sometida a una cocción suficiente.
«Lo más común es cuando comen un salamín, un chacinado o algo de eso, porque la salazón y todas esas cosas no mata la larva del parásito», explicó.
Por eso, recomendó prestar especial atención a los productos derivados de la carne de cerdo que se adquieren sin controles sanitarios.
«Si nosotros compramos salamines con etiqueta, en lugares que están adecuadamente en regla, el problema no existe. Pero si nosotros hacemos un derivado cárnico, un salamín, algo ahumado, y el cerdo que mataron para hacer esa carne tenía triquinosis, te vas a enfermar», afirmó.
Además, remarcó que el ahumado tampoco elimina el parásito.
Entre los síntomas que puede presentar una persona infectada mencionó fiebre, dolores musculares, diarrea y vómitos, y señaló que pueden aparecer entre los primeros días y hasta aproximadamente 15 días después del consumo.
La falta de un laboratorio de referencia en el norte
Uno de los problemas señalados por el funcionario es que actualmente el norte santafesino no cuenta con un laboratorio de referencia específico para realizar el análisis de triquinosis en las faenas familiares.
Méndez explicó que desde la Provincia se intentó avanzar con la capacitación de veterinarios para que puedan realizar estos estudios, pero el curso previsto en Reconquista no pudo concretarse por falta de inscriptos.
«Necesitábamos un cupo de ocho veterinarios. En Reconquista sacamos la publicación y solamente tuvimos dos inscriptos, por lo que lamentablemente no se pudo hacer el curso por falta de cupo», detalló.
El funcionario explicó que el análisis se realiza mediante un estudio de digestión, para el cual se toma una muestra del diafragma del animal y se determina si el resultado es positivo o negativo.
«Lo importante es antes de consumir el cerdo que nosotros matamos hacer el estudio de la triquinosis. Se saca el diafragma del animal y una vez que te dice si es positivo o negativo, recién poder consumir», sostuvo.
Según explicó, la Provincia había propuesto que distintos municipios y comunas se organizaran para contar con veterinarios de referencia y disponer de un lugar donde realizar estos análisis, aunque reconoció que la iniciativa no tuvo hasta el momento el resultado esperado.
Preocupación por los cerdos salvajes
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la proliferación de cerdos salvajes, una problemática que, según Méndez, excede a Santa Fe y afecta a distintas provincias argentinas.
«Es un problema muy grave, no solamente de Santa Fe, sino de toda la Argentina», afirmó.
El funcionario explicó que estos animales pueden transmitir enfermedades y también generar importantes daños en las producciones agrícolas y ganaderas.
«Se han reportado muertes de terneros pequeños, de ovejas, 30 o 40 hectáreas de maíz, de arroz que no solamente lo comen, sino que rompen», señaló.
También mencionó que, durante reuniones mantenidas con Senasa y representantes de otras provincias, se analizaron distintas alternativas para controlar la población de estos animales.
Entre las posibilidades en estudio mencionó trampas utilizadas en Estados Unidos y Australia, además de experiencias que ya se llevan adelante en otras provincias.
En Villa Ocampo, además, se trabaja junto al Ministerio de Ambiente en la posibilidad de generar una alternativa que permita darle valor económico a la carne de estos animales, de manera que el control de la población pueda complementarse con una actividad productiva.
«Creemos que es un problema para todo, no solamente para Santa Fe, sino para todas las provincias», sostuvo.
La importancia de controlar los productos sin etiqueta
Finalmente, Méndez puso el foco en la comercialización de salamines y otros chacinados de elaboración desconocida, especialmente aquellos que se venden de manera informal o sin identificación sanitaria.
Ante la consulta de un oyente que mencionó la venta de salamines por parte de chicos en los barrios, el funcionario sostuvo que el municipio tiene responsabilidad sobre el control de los vendedores ambulantes.
«Si vos te vas a una carnicería, el municipio habilita una carnicería. En el caso de los vendedores ambulantes, la municipalidad tiene que estar al tanto de quién vende, qué vende», explicó.
Y dejó una recomendación concreta: «Miren la etiqueta».
Según Méndez, contar con una etiqueta permite identificar que el producto proviene de un establecimiento habilitado y sometido a los controles correspondientes. En cambio, advirtió sobre los riesgos de consumir productos elaborados de manera informal, especialmente cuando no puede determinarse el origen de la carne utilizada.
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