“Cada hallazgo representa una pieza más en el camino hacia la verdad, la memoria y la justicia; hoy cerramos la segunda etapa de excavaciones, pero abrimos una puerta hacia una historia que durante demasiado tiempo permaneció silenciada”, comenzó diciendo la doctora Cintya Chávez, abogada querellante de la causa por la Masacre Indígena de San Antonio de Obligado ocurrida en el año 1887, agregando que el objetivo de la investigación es «contar la verdad» sobre los hechos ocurridos. Explicó que esa verdad debe reconstruirse a partir de la memoria oral, pero también mediante documentación histórica y el aporte de disciplinas como la antropología, la historia y la antropología forense, que permiten reunir las pruebas necesarias para acreditar ante la Justicia lo que las comunidades indígenas vienen denunciando y sosteniendo desde hace décadas”, aclaró en la mañana del viernes 07 de agosto del 2026, en el SUM de la municipalidad de San Antonio de Obligado, ante un centenar de personas que allí se dieron cita.
“De acuerdo con los protocolos de actuación correspondientes, los restos óseos hallados durante éstas jornadas de excavaciones, fueron entregados al personal de Gendarmería Nacional, en cumplimiento de la orden dispuesta por el Juzgado Federal de Reconquista, para su debido resguardo y custodia; éstos restos óseos de dos de las 16 personas que de acuerdo a la historia escrita, están sepultaos allí, serán posteriormente trasladados a los organismos e instituciones correspondientes, donde se llevarán adelante los estudios científicos pertinentes, destinados a contribuir a su identificación y al esclarecimiento de los hechos investigados”.
“Este procedimiento constituye un paso fundamental dentro de la investigación judicial y científica, realizado con el máximo respeto hacia los restos encontrados y hacia las comunidades cuyos antepasados forman parte de esta historia, pero esto no termina aquí, al contrario recién comienza una nueva etapa; la de recuperar la verdad, honrar a quienes fueron víctimas y devolverles la dignidad que merecen”.
“Queremos que llegue el día en que puedan tener una pronta y justa sepultura, acompañada por sus comunidades, por sus familias y por todos quienes entendemos que la memoria también es una forma de justicia”, continuó diciendo la abogada querellante.
“Los caciques y representantes de las comunidades acompañaron y respaldaron este momento desde el comienzo. Ellos fueron quienes pidieron que se buscara, que se encontrara, que se recuperara aquello que durante generaciones permaneció oculto y hoy, frente a esta tierra que vuelve a hablar, renovamos nuestro compromiso; para que nunca más la historia de los pueblos originarios sea contada desde el olvido; Una historia que ahora empieza a ser reconstruida con memoria, con respeto y con verdad”, concluyó la doctora Cintya Chávez quien estuvo acompañada por la diputada nacional Caren Tep, el presidente comunal de San Antonio de Obligado, señor Jorge Alé, la presidente comunal de Tacuarendí, Lorena Cardozo, el equipo de antropología Forense, en total 11 profesionales, los representantes del gremio de Amsafe, integrantes de las distintas agrupaciones de los pueblos originarios de la región, autoridades políticas y pueblo en general.
Hallazgo histórico en San Antonio de Obligado, encuentran la primera fosa de una masacre de pueblos originarios.
Durante los primeros dos días de excavación, lunes 03 y martes 04 de agosto de 2026, fueron recuperados dos elementos óseos humanos, conforme a la terminología utilizada en el ámbito de la antropología forense. Estos restos serán sometidos a los correspondientes estudios técnicos y científicos para determinar su origen, antigüedad y demás características que permitan avanzar en la investigación.
La abogada querellante de la causa por la Masacre Indígena de San Antonio de Obligado ocurrida en el año 1887, doctora Cintia Chávez, sostuvo que el objetivo de la investigación es «contar la verdad» sobre los hechos ocurridos. Explicó que esa verdad debe reconstruirse a partir de la memoria oral, pero también mediante documentación histórica y el aporte de disciplinas como la antropología, la historia y la antropología forense, que permiten reunir las pruebas necesarias para acreditar ante la Justicia lo que las comunidades indígenas vienen denunciando y sosteniendo desde hace décadas.
Éste trabajo de investigación en el terreno comenzó en el año 2020, luego sobrevino la pandemia, hecho que realmente lo retrasó, en el inicio del año 2023 comenzaron con el trabajo de excavaciones en lugar sagrado para toda la comunidad originaria, denominada “La Cruz Alta”, donde de acuerdo a lo manifestado por el Fray Ermete Costanzi en sus escritos, fueron enterrados los restos de los integrantes de la comunidad, masacrados en una revuelta, en un total dde 16 personas de dicha comunidad.
Nunca se supo con exactitud cuántas personas fueron sepultadas en ese terreno, se transmitió de boca a boca y quedó escrito en los libros que se publicaron, un total de 16 aborígenes, tampoco se conoce sus edades, lo cierto y lo concreto es que, los restos del primer cuerpo encontrado en el año 2023, (Un cráneo) estaba como en una cavidad individual.
En ésta segunda etapa de excavación, comenzaron a partir de ese cráneo, allí descubrieron los restos de todo el cuerpo, el mismo estaba con los brazos maniatados en la espalda, mientras que los restos encontrados el día martes 04 de agosto de 2026, también estaba como en una tumba, con los brazos y piernas maniatadas, en ambas ocasiones, a no más de 75 u 80 centímetros de la superficie.
El trabajo que llevado a cabo por los integrantes del equipo de antropología forense, es extremadamente profesional, en total son 11 personas que trabajan silenciosamente, cada uno en lo suyo, saben perfectamente que están buscando restos humanos y que están siendo observados por integrantes de la comunidad afectada, cada movimiento que realizan son filmados y retratados, porque la justicia federal que autorizó la excavación para la búsqueda de restos óseos de la comunidad originaria masacrada en 1887, necesita pruebas concretas y fehacientes de la significativa tarea que llevan adelante.
Es dable aclarar que los restos óseos allí encontrados, pertenecen a os personas adultas, que fueron distribuidas por los profesionales en siete cajas, selladas, firmadas, trasladadas y custodias por cuatro efectivos de la Gendarmería nacional que en principio lo llevaron hasta el juzgado federal de Reconquista y seguramente desde allí tendrá como destino el o los laboratorios correspondientes para recabar la mayor cantidad de datos posibles.
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