Mientras disfruta unos días de descanso en Ibiza, donde se reunió con varios compañeros de la Selección Argentina, Julián Álvarez ya conoce la fecha de su reincorporación a los entrenamientos del Atlético de Madrid, al menos mientras se define su futuro.

Desde la final contra España, el 19 de julio, Álvarez quedó liberado de compromisos con la Albiceleste. No obstante, mantuvo contacto constante con el club rojiblanco para evitar una desconexión total durante sus vacaciones y comenzar a retomar una rutina que le permita llegar en óptimas condiciones a la pretemporada.
El regreso a los entrenamientos está previsto para el lunes 10 de agosto, un día después del último amistoso programado frente al Manchester City, correspondiente a la preparación final antes del inicio oficial de la temporada 2026/27. El debut liguero será el miércoles 19 de agosto contra el Málaga, en el estadio Wanda Metropolitano.
Con el regreso contractual al Atlético, se reavivará la incertidumbre sobre la continuidad del delantero de 26 años, quien mantiene contrato vigente con el club hasta junio de 2030, pero que parecía despedirse solicitando un cambio de aires. Este escenario podría marcar un nuevo punto de inflexión en la negociación.
Durante el Mundial 2026, Álvarez expresó de manera clara su intención de cambiar de club: «No es momento para hablar, pero tampoco puedo esconderme. Trato de ser una persona honesta. Hablé con la gente del club, con los que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño», afirmó, sin volver a referirse públicamente al tema desde entonces.
Real Madrid y Barcelona fueron los principales clubes interesados en el atacante nacido en Calchín. Sin embargo, desde el Atlético de Madrid aseguraron que el Barcelona violó las normas impuestas por FIFA en cuanto a la negociación con jugadores con contrato vigente, por lo que presentaron una denuncia formal ante la FIFA y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
Con la denuncia ya formalizada, el expediente avanza en su etapa administrativa. Ahora corresponde que el Barcelona responda a las acusaciones antes de que tanto la RFEF como la FIFA examinen la documentación presentada por ambas partes y decidan si corresponde adoptar alguna medida. Desde el club catalán sostienen que la denuncia carece de fundamento y preparan una defensa jurídica destinada a demostrar que no existió ninguna infracción durante el proceso.
El conflicto institucional se originó por el fuerte interés del Barcelona en incorporar a Julián Álvarez durante este mercado de pases. El delantero argentino mantiene contrato con el Atlético de Madrid hasta junio de 2030, por lo que la dirigencia colchonera sostiene que cualquier negociación debió respetar rigurosamente las normativas de FIFA en relación a futbolistas bajo contrato vigente.
Semanas antes de la presentación de la denuncia, el consejero delegado del Atlético, Miguel Ángel Gil Marín, anticipó la postura del club: «Nuestra responsabilidad es defender los intereses del Atlético de Madrid y por eso vamos a presentar una denuncia ante FIFA contra el Barcelona por negociar con un jugador con contrato en vigor durante el período protegido», advirtió.
Finalmente, esa advertencia se materializó en un reclamo formal presentado ante la Federación Española y la FIFA. La notificación al Barcelona representa un paso más en el procedimiento habitual para este tipo de casos. Mientras tanto, los abogados del club catalán estudian el expediente y preparan las alegaciones que presentarán dentro del plazo fijado por los organismos competentes.
A pesar del conflicto institucional, el interés deportivo del Barcelona por Julián Álvarez se mantiene intacto. La dirección deportiva, encabezada por Deco, continúa considerando al campeón del mundo como el principal candidato para reforzar el ataque y convertirse a futuro en el sucesor de Robert Lewandowski.
Desde la dirigencia del Barcelona aseguran que ya presentaron una oferta cercana a los 100 millones de euros para concretar la transferencia, pero el Atlético rechazó cualquier negociación. El presidente Joan Laporta reconoció semanas atrás que el club madrileño estaba al tanto de la intención culé de incorporar al delantero argentino. La negativa del equipo dirigido por Diego Simeone transformó la operación en una de las novelas más importantes del mercado europeo. En el Barcelona sostienen además que el propio jugador manifestó públicamente su deseo de iniciar una nueva etapa profesional, por lo que consideran que no existió contacto irregular alguno.
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