“El Hogar del Horror y la Tortura en Roque Saenz Peña; Chaco”, lucraban con adictos, Chaqueños, Correntinos y Santafesinos.

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Tres directivos del centro de rehabilitación de Sáenz Peña fueron detenidos el viernes tras varias denuncias de exinternos, entre ellos, varios de Reconquista. El caso sacude a tres provincias.

Lo que se presentaba ante la comunidad como un espacio de recuperación y esperanza para jóvenes con consumos problemáticos terminó siendo, según las denuncias que hoy tramita la Justicia del Chaco, un engranaje criminal de torturas, abusos sexuales y estafas sistemáticas a familias vulnerables que pagaban para que sus hijos puedan recuperarse de las adicciones.

Hogar «Regreso al Padre», ubicado en el barrio Puerta del Sol de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña, fue allanado y sus tres responsables detenidos. Varias de sus víctimas llegaron desde Reconquista.

ABUSOS SEXUALES

El relato más estremecedor es el de Juan Manuel, derivado desde Reconquista por una orden judicial. Declaró ante la Justicia haber sido víctima de abusos sexuales reiterados por parte de Alfredo Reymundo Fernández, señalado como el principal responsable del hogar.

Declaró que fue sometido a actos sexuales a cambio de comida. «Es algo que da vergüenza contarlo, pero Dios me da la fuerza para contarlo, para que se sepa toda la verdad», expresó. Como castigo por intentar comunicarse con su madre, fue obligado a hacer saltos en rana por todo el predio: «Dieciocho días estuve sin poder caminar, no podía mover las piernas».

 

LA FACHADA: ESPIRITUALIDAD Y SERVICIO SOCIAL

Todo comenzó alrededor de 2024. Con un discurso cargado de valores religiosos y vocación solidaria, los responsables del hogar se presentaron ante la diócesis local como representantes de una asociación civil dedicada a la asistencia de personas con adicciones. Mediante esa puesta en escena lograron que la iglesia les cediera el predio del ex Mariápolis, un amplio espacio que, puertas adentro, se convertiría en un régimen de aislamiento y sometimiento, según denunciantes.

El foco principal de captación de internos fue la ciudad de Reconquista, Santa Fe, donde familias desesperadas por la situación de sus hijos confiaban en el centro chaqueño como una salida posible. También había internos de Corrientes.

EL NEGOCIO DETRÁS DEL ALTAR

Varios exresidentes afirmaron haber sido obligados a realizar diversas tareas y trabajos manuales, pero los ingresos económicos generados por esa producción quedaban exclusivamente en manos de los directivos del centro.

Pero el esquema financiero tenía una lógica más perversa aún. Según el testimonio de Rodrigo Gómez, uno de los denunciantes, los responsables habían diseñado un sistema de rotación permanente para maximizar el ingreso de cuotas: «Ellos lo tenían planificado todo para que la gente ingrese, pague, se le corte el pelo y después ellos buscaban la excusa para que la gente no quede, no permanezca ahí».

El ingreso inicial llegaba a $100.000 por familia, a lo que se sumaban pedidos continuos de transferencias, mercadería y donaciones.

Las plazas se liberaban a través del maltrato deliberado —provocando fugas o expulsiones— para luego volver a cobrar una nueva matrícula de ingreso.

LA LLEGADA Y EL FIN DE LA IDENTIDAD

El horror comenzaba desde el primer minuto. Al ingresar, los jóvenes eran rapados y uniformados, anulando cualquier rasgo de identidad personal. Aquellos que estaban judicializados eran sometidos a una mentira sistemática: se les hacía creer que no podían abandonar el lugar sin terminar en prisión. La confirmación judicial posterior desmontó esa trampa: la permanencia era completamente voluntaria.

HAMBRE, CASTIGOS Y RETENCIÓN DE MEDICAMENTOS

Los testimonios ante la Justicia describen un cuadro de privaciones extremas.

Rodrigo Gómez relató que llegaron a ser 27 internos y que les daban escasa comida para repartir entre todos, mientras los directivos comían asado y helado. Las donaciones de carnicerías y comercios no llegaban a los platos de los internados.

Jorge Gastón Ruiz Díaz, asmático, denunció que al llegar le retiraron su aerosol inhalador. Cuando se ahogaba por los cambios de tiempo, la respuesta de los responsables era que estaba fingiendo o que era abstinencia. «Me decía que yo me hacía, que era abstinencia, que yo estoy loco. La pasé muy mal», declaró. El día de su cumpleaños le negaron la comunicación con su familia y lo obligaron a cortar leña desde la una hasta las nueve de la noche bajo el sol.

LAS PRIMERAS GRIETAS Y EL RESCATE

El cerco de impunidad comenzó a romperse con el caso de Maximiliano, un interno de Reconquista que fue trasladado al hospital por un cuadro de pancreatitis y aprovechó ese momento para contactar a su familia y advertir lo que ocurría. Paralelamente, durante una visita familiar, el padre de otro interno —identificado como Ernesto, de Corrientes— presenció cómo un joven llamado Luis era encerrado a la fuerza y golpeado por los coordinadores. Al despedirse, varios internos lograron pasarle en secreto notas escritas a mano con pedidos desesperados de auxilio.

Con esas pruebas en su poder, Ernesto se comunicó de inmediato con familias de Reconquista.

La red comenzó a moverse.

Consultada la Justicia santafesina, la respuesta fue contundente: no existía ningún impedimento legal para retirar a los jóvenes. Con esa certeza, dos padres viajaron a Sáenz Peña e irrumpieron en el hogar, rescatando a sus hijos y a quienes pudieron.

LA INTERVENCIÓN JUDICIAL Y LAS DETENCIONES

El viernes 22 de mayo, entre las 11 y las 18, efectivos de la División Investigaciones Complejas Interior Sáenz Peña llevaron adelante un allanamiento en la sede de la Fundación «Regreso al Padre».

La orden fue emitida por el Juzgado de Garantías local en el marco de una causa por supuestos abusos sexuales, con intervención de la Fiscalía de Investigación Penal N° 4, a cargo del doctor Gustavo Rafael Valero. Los tres sospechosos fueron trasladados a dependencias policiales bajo custodia.

LOS DETENIDOS:

Los detenidos son Alfredo Reymundo Fernández —señalado como el responsable principal—, Juan De Costanzo y Rogelio Gatti.

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EL FESTEJO DE LA LIBERTAD

Tras las detenciones quedaban tres personas dentro del predio: dos jóvenes de Resistencia con apenas una semana de internación y un hombre mayor apodado «el Tuerto», oriundo de Córdoba, que llevaba más de un año en el lugar.

Los padres que habían protagonizado el rescate no dudaron en regresar. El reencuentro en el patio fue un torbellino de abrazos y llantos. Al caer la noche, el grupo hizo una parada en la entrada de la ciudad termal y compartió un asado que simbolizó el inicio de una nueva etapa.

PREGUNTAS AÚN SIN RESPUESTAS

El caso deja sobre la mesa interrogantes institucionales que exigen respuestas urgentes: se desconoce bajo qué criterios estas personas fueron habilitadas para trabajar con una población tan vulnerable sin contar con un equipo profesional de salud mental. Y la Diócesis local, que cedió las instalaciones del ex Mariápolis para el funcionamiento del hogar, no ha emitido hasta el momento ningún comunicado oficial.

Todos los internos sobrevivientes ya fueron devueltos al resguardo de sus familias.

MÁS DETALLES

La periodista Daniela Stoianoff, de Noticiero 9, realizó varios informes al respecto. Fue quien describió «El negocio del horror» y, a continuación, transcribimos parte de su trabajo:

La fachada de la fe y la solidaridad social a veces esconde los entramados más oscuros. Lo que se presentó ante la comunidad de Presidencia Roque Sáenz Peña como un faro de esperanza para jóvenes atrapados en el flagelo de las adicciones, terminó revelándose como una verdadera trampa de tortura, manipulación psicológica y estafa económica organizada.

Esta es la reconstrucción cronológica de cómo operaba el Hogar «Regreso al Padre», el centro de abusos que funcionaba en el corazón del barrio Puerta del Sol.

2024: EL DESEMBARCO Y LA FACHADA RELIGIOSA

La historia comenzó a gestarse alrededor del año 2024. Con un discurso cargado de espiritualidad y vocación de servicio, los responsables del hogar llegaron a la ciudad presentándose formalmente ante la diócesis local como una supuesta asociación civil dedicada a brindar asistencia a personas con consumos problemáticos. Mediante esta puesta en escena, lograron que se les cediera el predio del ex Mariápolis, ubicado en el barrio Puerta del Sol, un lugar amplio e ideal para montar lo que, puertas adentro, se convertiría en un régimen de aislamiento.

En una primera instancia, los directivos establecieron la regla de no aceptar personas judicializadas. Sin embargo, con el correr del tiempo y al vislumbrar una veta de mayor control sobre los internos, modificaron el criterio y comenzaron a abrir las puertas a jóvenes derivados por la Justicia.

LA CAPTACIÓN EN RECONQUISTA Y EL DESPOJO DE LA IDENTIDAD

El radio de acción del hogar no se limitó a la provincia del Chaco. Gran parte de los internos provenían de otras localidades y provincias, teniendo su principal foco de captación en la ciudad de Reconquista, Santa Fe. Allí, mediante recomendaciones de personas que la justicia determinará si están vinculadas a la organización, distintas familias desesperadas por la situación de sus hijos confiaban en el centro de Sáenz Peña como una salida posible.

El horror para los jóvenes comenzaba en el minuto uno de su llegada. Como si se tratara de un campo de concentración o un penal clandestino, al ingresar eran inmediatamente rapados y obligados a vestirse todos exactamente iguales, anulando cualquier rasgo de identidad personal y marcando el inicio de la sumisión.

SISTEMA ROTATIVO DE ESTAFAS Y FUGAS PROVOCADAS

El ingreso al hogar tenía un costo inicial de hasta $100.000 por familia. Pero el requerimiento económico nunca paraba mes a mes, los directivos seguían exigiendo transferencias de dinero, mercadería y constantes donaciones.

Para maximizar las ganancias, los responsables diseñaron una estrategia perversa basada en un patrón repetitivo: aceptaban la mayor cantidad posible de chicos de otras localidades y cobraban la jugosa matrícula de ingreso. A los pocos días, sometían a los jóvenes a maltratos físicos y psicológicos severos con un objetivo claro: forzar su escape o echarlos sin absolutamente nada. Inmediatamente después, los directivos realizaban la denuncia policial haciéndolo pasar por una «fuga», deslindando responsabilidades ante las familias. Con las plazas liberadas, ingresaban nuevos chicos, volvían a cobrar la inscripción y la entrada de dinero se volvía constante y lucrativa.

Aquellos pocos internos que permanecían a largo plazo en el lugar eran rigurosamente seleccionados bajo dos perfiles específicos: chicos en situación de extrema vulnerabilidad y fáciles de manipular, o bien aquellos cuyas familias respondían de manera inmediata a cada pedido de dinero y donación que el hogar exigía.

La gran mentira de los internos judicializados 

A pesar de que «Regreso al Padre» era un lugar de estadía voluntaria, los directivos encontraron en los internos judicializados el mecanismo perfecto para el encierro forzado.

Tanto a los jóvenes como a sus familias se les infundía el terror psicológico mediante una mentira sistemática; lesaseguraban que, por estar bajo la órbita de la Justicia, no podían retirarse ni salir del predio hasta completar la supuesta rehabilitación; de lo contrario, terminarían inmediatamente privados de su libertad en una cárcel común.

PRIMERAS ALERTAS

El abandono de Maximiliano y los gritos de Luis

El cerco de impunidad empezó a agrietarse debido a situaciones extremas de desatención médica y crueldad explícita. 

Uno de los primeros detonantes fue el caso de Maximiliano, un interno oriundo de Reconquista.

Tras pasar horas de profunda agonía por un principio de pancreatitis, los directivos lo trasladaron al hospital local solo para dejarlo abandonado a su suerte. Lejos del control de sus captores, Maximiliano aprovechó ese momento crítico para pedir auxilio. Logró comunicarse con su hermana y regresar a su ciudad natal, donde advirtió de inmediato el calvario que se estaba viviendo dentro del centro de rehabilitación.

A la par de este alarmante testimonio, durante una de las visitas familiares, Ernesto (padre de Guillermo, un interno proveniente de la provincia de Corrientes) presenció junto a otros allegados una escena brutal, un joven llamado Luis fue maltratado por los coordinadores, encerrado a la fuerza en una habitación y agredido físicamente mientras los familiares seguían en el lugar.

El Mensaje desesperado y el rescate de los padres “El Hogar del Horror y la Tortura en Roque Saenz Peña; Chaco”, lucraban con adictos, Chaqueños, Correntinos y Santafesinos.

Ese día, al momento de la despedida, el horror terminó de confirmarse de la forma más desesperada. Con mucho miedo, varios internos lograron, en una maniobra veloz y arriesgada, entregarle notas ocultas a Ernesto. En esos papeles rezaban pedidos desgarradores de ayuda y un ruego unánime: que los rescataran de ese infierno.

Con las pruebas del maltrato en sus manos, Ernesto se puso en contacto inmediato con familias y allegados de la localidad de Reconquista. La red de contención familiar comenzó a movilizarse a contrarreloj.

La confirmación judicial derrumbó la última mentira de los directivos. Al consultar formalmente ante las autoridades judiciales de Santa Fe si existía una restricción que impidiera la salida de los jóvenes judicializados, la respuesta de la Justicia fue que no había tal impedimento, la permanencia era voluntaria y las familias podían retirar a los jóvenes cuando lo dispusieran.

Con esta certeza, dos padres corajudos decidieron no esperar un minuto más. Viajaron a Presidencia Roque Sáenz Peña, irrumpieron en el hogar y no solo rescataron a sus propios hijos, sino que abrieron las puertas para rescatar a todos los que pudieron.

El final de la impunidad y las preguntas sin respuesta 

El testimonio de las víctimas rescatadas fue el detonante indispensable. 

La posterior investigación judicial y la valentía de los jóvenes al declarar ante las autoridades terminaron por destapar la olla de abusos sexuales reiterados, torturas y vejaciones que se camuflaban detrás de las oraciones y la supuesta ayuda comunitaria.

La cronología del espanto cerró su capítulo más oscuro con la intervención de la Fiscalía de Investigación Penal Nº 4 a cargo del Dr. Gustavo Valero, que ordenó la detención inmediata de los tres responsables del lugar.

Todos los internos sobrevivientes ya fueron devueltos al resguardo de sus familias. 

Si bien la investigación recién inicia, hay muchos interrogantes institucionales profundos que exigen respuestas urgentes. Hasta la fecha, se desconoce por completo bajo qué criterios y de qué manera estas personas fueron habilitadas para trabajar con una población tan vulnerable sin contar con un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud mental y social obligatorio para estas áreas.

 Al mismo tiempo, el silencio institucional se agrava por parte de la Diócesis local, entidad que cedió las instalaciones para el funcionamiento del hogar, pero no ha emitido hasta el momento ningún tipo de respuesta ni comunicado oficial.

Sáenz Peña, Corrientes y Reconquista se unen hoy en un solo clamor que ya no se puede callar pidiendo justicia, investigación a fondo de las complicidades y castigo máximo para los falsos profetas del dolor.

TESTIMONIOS DEL HORROR  

Dos jóvenes identificados como Juan Manuel y Jorge, ex internos de la Comunidad Hogar Regreso al Padre, rompieron el silencio tras declarar ante la justicia por los abusos físicos, psicológicos y sexuales que aseguran haber padecido en el establecimiento del barrio Puerta del Sol. Sus testimonios se suman a los de otros ex internos del lugar y describen un mismo patrón: hambre, amenazas, sometimiento permanente y castigos por parte de los directivos.

SEXO ORAL POR COMIDA 

Entre los episodios más duros aparece el relato de Juan Manuel, que aseguró haber sido obligado a practicar sexo oral a uno de los directivos a cambio de un sándwich.

«Es algo que da vergüenza contarlo, pero Dios me da la fuerza para contarlo, para que se sepan todas las verdades», dijo.

Aseguró que pasaban hambre todo el día y que tener que someterse de esa manera para recibir un pedazo de comida le dejó una marca psicológica fuerte. «Es algo inhumano y algo que me traumó mucho psicológicamente», agregó.

Al describir cómo era el día a día adentro, contaron que el sometimiento era permanente. Las primeras noches después de irse no pudieron dormir, y al levantarse seguían esperando órdenes para moverse, como si todavía estuvieran adentro. «Salí a ser mandado por primera vez y la verdad que estaba esperando, parado así, esperando que me digan sí podés, no podés. Estamos sometidos ahí adentro», graficó uno.

Jorge, que es asmático, aseguró que el primer día que llegó uno de los responsables le retuvo el aerosol y le negaba la medicación cuando se ahogaba. En los cambios de tiempo, dijo, le respondían que estaba fingiendo o que se trataba de un cuadro de abstinencia. «Me decía que yo me hacía, que era abstinencia, que yo estaba loco. La pasé muy mal», recordó. También dijo haber escuchado amenazas de muerte y que le decían por qué no se quitaba la vida.

El relato se vuelve todavía más grave en el momento de la salida.

Uno de los jóvenes sostuvo que recibió un golpe en la boca y que los responsables habrían intentado levantar una falsa denuncia policial en su contra para encubrir la situación: le retuvieron documentación y ropa antes de echarlo del predio.

Pese a todo, valoraron el vínculo con los chicos que conocieron «Doy gracias siempre a Dios por haberlos conocido a ellos. El tiempo que estuve en prisión no se compara con lo que pasé en este lugar en dos meses», compararon.

Los testimonios cierran con un pedido concreto. «Yo no quiero que otros chicos pasen por lo que pasamos nosotros. Lo único que queremos», plantearon. Sus declaraciones ya forman parte de la causa judicial que avanza después de la detención de los tres responsables del lugar.

LÁGRIMAS Y ABRAZOS TRAS EL RESCATE

 

Lo que comenzó como una investigación periodística y el destape de un entramado de presuntos abusos y condiciones inhumanas, culminó este fin de semana en uno de los episodios más emotivos y reparadores que se recuerden en la región.

Tras la intervención de la División de Investigaciones Complejas, que el pasado viernes 22 de mayo durante la siesta procedió a la detención de los tres responsables del hogar «Regreso al Padre», la justicia comenzó a abrirse paso, informó Stoianoff.

Un reencuentro cargado de alivio

Tras la aprehensión de los líderes del hogar, los jóvenes rescatados (acompañados por sus padres, Ernesto de Corrientes y «el Gringo» de Reconquista) no dudaron en regresar al lugar para completar el rescate.

El reencuentro en el patio del hogar fue un torbellino de sentimientos. Abrazos interminables, llantos de alivio y la certeza compartida de que la pesadilla había terminado.

El camino a la libertad 

Finalmente, con la determinación de quienes han recuperado lo más preciado, Ernesto y «el Gringo» cargaron a los jóvenes en sus camionetas. Aunque el espacio era reducido y viajaban apretados, la libertad en el aire hacía que el viaje fuera liviano.

Al caer la noche, el grupo decidió hacer una pausa necesaria en la entrada de la ciudad termal. Allí, bajo el cielo chaqueño, compartieron un asado que simbolizó el inicio de una nueva etapa. La jornada culminó con una fotografía grupal, una imagen que quedará grabada como el sello de un camino que recién comienza, la búsqueda incansable de justicia.

Mientras el caso avanza en la esfera judicial, los jóvenes y sus familias intentan reconstruir lo quebrado, sabiendo que el «Regreso al Padre» fue, para ellos, el cierre de un capítulo oscuro y el inicio de una vida donde, por fin, son dueños de su propio destino.

 

Engañaron a mi familia, extorsionándola, pidiéndole plata. A mí me alejaron de ellos, no podía comunicarme con ellos, le llenaban la cabeza de mí a mi familia.

 

Ruiz Díaz

 

La mayoría de los chicos que pasaron por el hogar habría llegado desde Reconquista y, en menor medida, desde Corrientes y el interior chaqueño, según los propios denunciantes.

Las declaraciones se suman a la denuncia que presentó días atrás Ernesto Ledesma, padre de uno de los ex internos, ante la Dirección de Investigaciones de Sáenz Peña.

En aquella presentación también figuraban castigos físicos, alimentación en mal estado y delegación del funcionamiento del lugar en los propios internos. 

 

 

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