Quiénes son los senadores aliados de Traferri y los que se fueron con Perotti.

            Gentileza: Aire de Santa Fe.-                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 El bloque del peronismo en el Senado de Santa Fe está partido en dos. Desde hace tiempo algunos senadores se convirtieron en una suerte de «minigobernadores» en cada uno de sus departamentos.

Doce senadores peronistas. Seis alineados con el gobernador. Seis del Nuevo Espacio Santafesino que capitanea Armando Traferri, el senador de San Lorenzo que está en boca de todo el mundo después de que el exfiscal Gustavo Ponce Asahad lo apuntara como el protector político de una red de juego clandestino.

A poco de ser electo gobernador Omar Perotti afloraron diferencias y desde entonces el conflicto nunca dejó de escalar, con la excepción de treguas circunstanciales.

 Los senadores del NES aducen que Perotti no cumplió los acuerdos hechos durante la campaña y después de la elección; que pretende arriarlos sin diálogo ni consulta, que no les respeta la representación en sus departamentos y que busca convertirlos en levantamanos del Ejecutivo.

El gobierno cree que ese grupo legislativo funciona como un grupo de poder autárquico más allá de quien gobierne, que quiere condicionar la gestión y al gobernador, y que no tiene empacho en aliarse con la oposición para conseguir esos objetivos. Además, lo dijo el ministro Sain, que son parte de una trama interpartidaria que protege negocios ilegales que gobernó los últimos diez años.

 Hay un detalle en el que conviene detenerse para ver la película completa: hasta finales del año pasado, todos los senadores peronistas –los que están con Traferri y los que están con Perotti, salvo los dos nuevos– eran parte de los acuerdos de gobernabilidad en los años del Frente Progresista que comandaba el de San Lorenzo. Ese acuerdo se “cobraba” en obras para sus departamentos, recursos, nombramientos, entre otros beneficios que les permitieron lograr a todos la reelección en 2019 y a casi todos en 2015.

 El bloque liderado por Traferri está integrado por cuatro senadores del centro-norte provincial y dos del sur. Si bien no es senadora, no puede dejar de mencionarse en este sector a la vicegobernadora Alejandra Rodenas, que llegó a ese lugar en nombre del NES y fruto de las negociaciones de los senadores con el entonces candidato a gobernador Omar Perotti. Traferri es su jefe político. El siguiente es el “equipo” de Traferri:

 

Joaquín Gramajo, departamento 9 de Julio, es un histórico del Senado con 25 años y un interregno de 4 años que estuvo afuera. En las últimas elecciones fue reelecto acompañando la candidatura a gobernador de Antonio Bonfatti.

Osvaldo Sosa, representa al departamento Vera. Es médico y asumió en 2016 en reemplazo del fallecido Hugo Puchetta. Fue reelecto en 2019.

  José Pepe Baucero, departamento San Javier. Es Técnico electromécanico, fue intendente de San Javier y en 2003 saltó al Senado provincial donde permanece desde entonces.

 Rubén Pirola, departamento Las Colonias. Es contador, fue intendente de la localidad de Sarmiento, funcionario provincial y asumió como senador en 2007. Por profesión y experiencia es el hombre fuerte cuando de temas presupuestarios se trata.

  Guillermo Cornaglia, departamento Belgrano. Tiene título secundario, fue presidente comunal de Bouquet y llegó al Senado en 2015 después de derrotar en elecciones al histórico Alberto Crosetti que buscaba su quinto mandato.

  Armando Traferri, departamento San Lorenzo. Fue intendente de la ciudad cabecera y en 2003 llegó al Senado provincial. En las últimas elecciones renovó mandato con el 53% de los votos y ganó en 12 de las 13 localidades del departamento. Es uno de los dos hombres con más poder en la Legislatura (el otro es el presidente de la Cámara de Diputados y Diputadas Miguel LIfschitz) y un hábil administrador de la llave de la gobernabilidad.

Desde 2011, con el nuevo sistema electoral

Ese poder de los senadores, y de Traferri como referente, se consolidó en 2011. Ese año por primera vez los senadores fueron electos a través de la boleta única de papel, lo que les permitió ser artífices de su propio destino electoral, sin estar obligados a colgarse de un candidato a gobernador que les arrastrase el voto. Coincidió con otro hito histórico: Antonio Bonfatti sería el primero en tener que gobernar en minoría en las dos cámaras legislativas.

 Los senadores desde entonces fueron interlocutores ineludibles de la gobernabilidad en la provincia. Con recursos económicos disponibles y capacidad de acción política, Traferri y sus aliados fueron por otra muestra de autonomía: armaron su propio espacio político al que denominaron NES y que a diferencia del rossismo, el perottismo, el bielsimo, el kirchnerismo, funciona como una federación de senadores, con una conducción más de tipo colegiada aunque el liderazgo de Traferri es el que destaque.

Una característica de Traferri siempre fue su capacidad para articular poder más allá de las fronteras del PJ y de la Legislatura (Justicia, fuerzas de seguridad, mundo empresario). Hasta 2019 expresó mejor que nadie los intereses de esos senadores que proceden de comunidades y geografías tan diferentes, pero que tienen algo en común: se mueven como minigobernadores de sus departamentos –salvo Rosario y La Capital donde la figura del senador tiene menor relevancia– en base a la millonaria chequera de subsidios que manejan y a la intermediación de servicios, recursos y obras entre el gobierno provincial y los departamentos.

 Perotti no acepta ese esquema de funcionamiento. Desde el principio intenta licuar ese núcleo de poder senatorial porque lo pone en situación todo el tiempo de negociar y acordar. Les desconfía y lo ve como un condicionamiento a su mando. Su antecesor también tenía sensaciones parecidas. En 2018 Miguel Lifschitz dijo que el Frente tenía que ganar más departamentos para «terminar con el chantaje y la extorsión en el Senado”. El que salió a responderle en nombre de “chantajistas y extorsionadores” y a exigirle que se retracte fue el entonces senador por San Jerónimo Danilo Capitani, hoy ministro de Desarrollo Social de Perotti.

  En esa pulseada con los senadores peronistas, Perotti logró alinear a la mitad: Alcides Calvo (departamento Castellanos); Ricardo Kauffman (Garay); Marcos Castelló (La Capital); Marcelo Lewandowski (Rosario); Eduardo Rosconi (Caseros); y Cristina Berra (San Martín).

El caso de Berra tiene matices. En las distintas instancias de decisión donde afloró la división del bloque, tuvo posiciones a favor de uno y otro grupo.

 En el plano de lo formal el peronismo mantiene un único bloque en el Senado bajo la presidencia de Traferri. En la práctica es pura ficción, pero la formalización de la ruptura dificultaría más todavía el tratamiento de las leyes que necesita el Ejecutivo. Hasta ahora esa unidad atada con alambre permitió sacar adelante Presupuesto y conectividad; en medio de la guerra declarada debería tratarse la ley impositiva la semana próxima. En los planes del gobierno estaba blanquear la ruptura a partir de 2021, pero los incendios políticos de diciembre vuelven impredecibles los acontecimientos.

 

 

 

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