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En la tarde del nueve de julio hubo ruidazo y banderazo, a favor y en contra de la expropiación de Vicentin.

En Avellaneda y Reconquista. Ambas manifestaciones se produjeron en la tarde del jueves patrio. Con consignas antagónicas, pero en paz, las dos caravanas surcaron las calles de Reconquista.

Las dos manifestaciones antagónicas tuvieron puntos en común: el conflicto de Vicentin, las banderas argentinas y la cantidad de gente movilizada. Y un dato insoslayable, digno de destacar: transcurrieron en un marco de absoluta paz social.

La coincidencia de ambas movilizaciones populares había puesto en tensión a las autoridades del área metropolitana los días previos a este jueves patrio, por la posibilidad de que se cruzaran en la zona central de Reconquista. Pero, finalmente, gracias a la conciencia ciudadana y al fuerte operativo de seguridad montado por Policía provincial, a cargo del jefe de la URIX,  comisario inspector Dante Trosch, la Policía Federal y la Gendarmería, eso no ocurrió.

Desde las primeras horas de la tarde de este Día de la Independencia dirigentes, militantes y vecinos afines al gobierno nacional se concentraron en la rotonda del acceso sur a Reconquista.

A bordo de cientos de autos y con banderas y volantes, marcharon desde ese punto hasta el centro mismo de la ciudad. Fue el “ruidazo nacional” sustentado en las consignas “nunca más estafas al pueblo, por un Estado presente, no todos somos Vicentin” y motorizado por la denominada “Multisectorial por la soberanía y el trabajo”, una confluencia de gremios y movimientos sociales de base con anclaje ideológico peronista.

Estas organizaciones sociales, políticas, sindicales, funcionarios públicos e instituciones de las ciudades de Reconquista, Avellaneda y la región, hicieron expreso así su apoyo a “la intervención del Estado como garante de los derechos del pueblo argentino”.

En un documento dado a conocer, aseguraron ver con preocupación que “una empresa regional y nacional, va camino a quedarse en manos extranjeras. Es importante el rescate del Estado para defender la producción y el trabajo, evitando la quiebra y el desguace de una empresa importante en el mercado cerealero”.

E instaron a “defender lo nuestro y evitar que bancos y acreedores internacionales, que reclaman una deuda de $33.137 millones en una presentación judicial en Estados Unidos, se queden con la empresa Vicentin”. “Consideramos que miles de puestos de trabajo y el cobro de la producción de pequeños productores están en juego”, alertaron.

“Estamos convencidos que los préstamos a pymes e industrias deben ser para fomentar la producción y no para especular financieramente”, puntualizaron, al tiempo que inquirieron “¿Dónde están los 300 millones de dólares que la empresa Vicentin recibió del Estado?”.

Para cerrar, sostuvieron que “identidad nacional y soberanía están en juego. Bancos y empresas extranjeras están como buitres para pegar el zarpazo sobre esta empresa que es tan necesaria para nuestro desarrollo regional y nacional. No convalidemos la irresponsabilidad de quienes van a llevar a la quiebra a cooperativas, productores y a la pérdida de miles de puestos de trabajo, estafando a miles de acreedores. Por la soberanía nacional, el trabajo y la producción apoyamos la intervención y el rescate por parte del Estado argentino2.

“No se toca”

En tanto, el “banderazo nacional” en defensa de Vicentin tuvo otra vez como epicentro a Avellaneda, la ciudad cuna de la empresa. Estuvo convocado para las cuatro de la tarde frente al monumento de la ciudad, ubicado a la vera de la avenida “Flor de Oro”, el nombre que adquiere la travesía urbana de la Ruta 11.

Miles de manifestantes, todos con su bandera nacional en mano, volvieron a protagonizar una concentración multitudinaria. Avisados acerca de que las fuerzas de seguridad cortaban el paso a los adherentes de Reconquista que querían participar de la movida, decidieron cruzar a pie el puente sobre el arroyo El Rey que comunica a ambas ciudades, y desembarcaron en Reconquista donde surcaron calles céntricas para luego desmovilizarse.

Con los bocinazos de tractores que acompañaron la caravana humana, productores, dirigentes, comerciantes, empresarios, accionistas de Vicentin y vecinos hicieron oír sus reclamos: “No marchamos por capricho: la inflación, la liberación de presos, el estado de la Ruta 11, los impuestos, las violaciones a la Constitución Nacional, el atropello al sector privado”, demandaron, siempre con la mención de cabecera presente: “No a la expropiación de Vicentin”.

“Sin participación no hay futuro, respeto a la libertad, la República y la propiedad privada”, fue en este caso la consigna general que a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea llamó a movilizarse.

Las pancartas reflejaron el malestar reinante con el gobierno nacional: “Si estoy equivocado salgan a la calle y recuérdenmelo” y “hoy nos dice que estamos equivocados ¿al final?”, rezaba uno, en referencia a la frase que pronunciada por el presidente Alberto Fernández en el acto de asunción.

Igual de gráfico fue el cartel “la propiedad privada no se toca”, portado por una joven que marchaba al lado de Dionisio Moschén, gerente de la planta Avellaneda de Vicentin y miembro de la familia empresaria.

 

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