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Condenada a prisión perpetua por asesinar a su amiga, apeló el fallo ante la cámara.

Damaris Priscila Zacarías, de 21 años de edad, nacida y criada en Romang, fue condenada a la pena de prisión perpetua por ser autora material y penalmente responsable del delito de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de su ex amiga Leila Aldana Roulín, quien tenía 16 años cuando fue asesinada el 06 de mayo de 2017. La condena fue pronunciada el 18 de marzo de 2019 por el tribunal compuesto por los doctores Claudia Bressán, Gustavo Gón y Gonzalo Basualdo, al cabo del juicio oral y público que se realizó en los tribunales de Reconquista.

Esa es la sentencia de primera instancia que apelaron las partes, con distintos objetivos, y fueron escuchados por un tribunal de Cámara integrado por José Mantaras, Eduardo Bernacchia y Carlos Renna, el que ahora deberá pronunciarse. 

Rubén Martínez es el fiscal, Andrés Ghio representa a la familia de la víctima como querellante; y Raúl Elías la defiende. Cada uno expresó su postura.

El abogado Andrés Ghio expresó agravios porque el tribunal de primera instancia no dio por probado los agravantes del ensañamiento y el concurso premeditado de dos o más personas. Quiere que la Cámara los admita, aunque nada cambiaría la condena de prisión perpetua ya dispuesta.

Está convencido que acreditó en el debate el ensañamiento con fotografías y la declaración de los testigos, entre ellos calificó de “muy importante” la declaración del médico forense, quien refirió a los profundos cortes en el rostro, cuero cabelludo, oreja y nuca, lo que viéndolo en las fotografías causaba “cierto estupor”. “El médico dijo que no era común ver eso en la zona y dijo que a él, le causaba o le significaba una animosidad en la ejecutante de los cortes”.

También considera que quedó probado en el debate que “Leila Roulin estaba tomada de ambos brazos por dos menores que intervinieron y que la dejaron prácticamente a la merced de Damaris, sino los cortes no se explican, obviamente causo un sufrimiento, porque de lo contrario hubiera asestado los dos cortes con precisión de carnicero. El sufrimiento de la víctima no se puede medir en términos de minutos y de segundos. Es evidente y resulta lógico que Leila, antes de que le asesten los dos cortes mortales sufrió, mientras le decía: -Viste que me las iba a pagar hija de puta!, para después salir corriendo a su domicilio”.

También pidió que se aplique el agravante del “concurso premeditado de dos o más personas”, al entender que el tribunal de primera instancia “ha hecho una interpretación inexacta” al señalar que no se puede tener por configurada en la causa el agravante por la pluralidad de la gente; y al respecto opinó que el texto actual no tiene por finalidad cubrir una simple concurrencia sino la existencia de un acuerdo para ejecutar el delito. Sostuvo que “está acreditada la intervención de dos menores inimputables que emboscaron con un plan previo y artero a Leila”, quien estaba en una peluquería. La esperaron escondiéndose detrás de un ligustro, atrás de un garaje, para sorprenderla cuando salía con una amiga de la peluquería, la inmovilizaron agarrándola de la mano y se la entregaron a Damaris Zacarías “para que le corte el rostro a gusto y placer, y después darle las dos puñaladas que le causaron la muerte”. Ghio cree que el tribunal de primera instancia “confundió” la inimputabilidad de los menores con el agravante que carga sobre la autora del homicidio, no contra los menores que es sabido no pueden ser imputados porque son menores de 15 años. A manera de ejemplo señaló que “sería absurdo que si una persona recluta a 10 o 15 menores de 13 años para una asociación ilícita, no sería asociación ilícita porque esos menores no tendrían discernimiento para cometer el delito ni asumirían ningún rol dentro de la misma. Entiendo que el tribunal ha hecho una distinción donde no corresponde”, e insistió que “la participación consciente, voluntaria y premeditada de esos dos menores fueron los que facilitaron el plan delictivo que terminó con este trágico suceso”, y que “sin la participación consciente y voluntaria de esos dos menores no se hubiera podido llevar a cabo el Homicidio con cortes innecesarios y muy profundos causados en el rostro antes de la muerte. No es que los menores no sabían lo que hacían o no eran conscientes, una cosa es que sean inimputables, pero esa inimputabilidad no puede beneficiar a Zacarías del concurso premeditado de dos o más personas”.

 A su turno el fiscal Martínez adhirió a lo manifestado por el querellante y añadió con respecto al ensañamiento que observa que “hay una falta de valoración porque Zacarías no la atacó porque se le ocurrió, sino que lo hizo por venganza, de un hecho que había ocurrido una semana antes donde la lesionada había sido ella; así que la atacó por venganza, tenía móvil y se lo hacía saber: -Viste que me la ibas a pagar hija de puta, como diciéndole: -Es por lo que me hiciste; y si a eso le unimos la forma como ocurrió el hecho, donde dos menores participaron acechándola a la víctima, ocultando el ataque, inmovilizándola y entregándosela para que Roulín esté indefensa; y si escuchamos la declaración del médico forense y vemos las heridas, es evidente que las primeras heridas tenían como destino hacer sufrir a Roulin, luego le asestó las otras dos puñaladas que le causaron la muerte. Gritaba, sufrió. La intención era la venganza y hacerla sufrir”. 

Remarcó Martínez a los jueces de Cámara que “la participación de los menores quedó acreditada, así lo dijeron los testigos y la policía, y parece una incongruencia que por el hecho de que sean inimputables no hayan participado en el plan. Si hubieran sido mayores serían co-autores. Había un plan donde los menores participaron”. Terminó pidiéndole al tribunal de alzada que agregue a la condena los agravantes del  ensañamiento y la participación de dos o más personas.

 Luego de escuchar al querellane y al fiscal, el abogado Raúl Elías pidió “la absolución” de Damarís Zacarías porque la acusación no cumplió con requisitos que manda el Código Procesal Penal en cuanto a la realización de los examen psiquiátricos y de sangre, y por  lo tanto no se puede saber en el estado psíquico que estaba la imputada en el momento del hecho, y eso atenta contra el derecho de defensa en juicio y el beneficio de la duda; por lo tanto, al no saber el tribunal si era imputable o no, corresponde hacer lugar al beneficio de la duda y revocarle la condena y absolverla.

Luego de escuchar a las partes en la audiencia oral y pública realizada el martes 13 de agosto de 2019, el tribunal de Cámara pasó a deliberar y en las próximas semanas dará a conocer su veredicto. Mientras tanto Damaris Priscila Zacarías sigue presa, situación que está desde que mató a su ex amiga, el sábado 06 de mayo de 2017.

 Cómo fue el asesinato según había expresado el fiscal en el inicio del proceso penal: 

El sábado 06 de Mayo de 2017, Aldana Leila Roulin junto a su amiga Brisa Cuevas asistieron al local donde Fernando Ramón Moreira tiene peluquería y se realizan tatuajes, porque Leila, como allí la conocían, quería que le hagan un tatuaje. Dentro del salón además de Moreira estaba un cliente de apellido Bressán, que había ido para que le corte el pelo.

Señaló el fiscal que Damaris ya había pergeñado el plan para asesinarla a manera de venganza por una pelea que habían tenido una semana antes, y que para ejecutarlo, contó con la colaboración de varias personas, mayores y menores, con distintos roles. Damaris estaba escondida detrás de unos arbustos y allí esperó. Cuando Leila salió del salón y se aprestaba a subir a la moto con su amiga, dos personas la sorprendieron agarrándola de ambos brazos y la inmovilizaron para dejarla indefensa, y allí apareció en escena Damaris que la tomó del pelo y con cuchillo en mano comenzó a cortarla burlándose, recordándole que estaba cumpliendo con la venganza, hasta la puñalada mortal que perforó hasta un pulmón y provocó una masiva hemorragia.

Indicó que las primeras heridas fueron con la intención de hacerla sufrir, cortándole la cara desde la oreja izquierda hasta cerca de la boca, 8 cm de largo por 1 cm de profundidad. También le fue abriendo el cuero cabelludo cortándole casi toda la circunferencia de la cabeza, exactamente 16 cm., además de varios cortes en el cuerpo y dos puñaladas, una que la enterró hasta perforar pulmón, lo que provocó la abundante hemorragia que derivó en la muerte por un shock hipovolémico. Para impactar al tribunal, en esa audiencia, el fiscal mostró las fotos de la autopsia, allí están todos los detalles de lo que hizo Damaris en Leila.

Mientras Damaris asesinaba, Brisa era controlada bajo amenaza para que no intervenga porque si no iban a seguir con ella. Hasta que corrió a los gritos ingresando al local comercial pidiendo ayuda. Salieron todos y al ver que además de golpearla Damaris estaba armada con cuchillo en mano, se frenaron. Y Damaris junto a sus ayudantes se fueron corriendo. Ella con el cuchillo en la mano.

Según el fiscal, fueron varios menores, inclusive de 10 y 12 años los que utilizó Damaris para su plan asesino, pero además contó con el acompañamiento de 3 mayores de edad que son familiares “que si bien no tuvieron una participación directa, estaban en el lugar”. Martínez entiende que cumplieron un rol determinado: “asegurar la indefensión de Leila” porque “lo que quería Damaris era matar sobre seguro”.

Mientras Damaris corrió a su casa, Leila Roulín quedó moribunda en el piso derramando abundante sangre hasta que una ambulancia la trasladó hasta el Samco de Romang y desde allí partieron hacia el Hospital de Reconquista, pero murió en el camino sobre la ambulancia, “entre La Esmeralda y La Lola”.

El mismo fiscal encabezó la comisión que se constituyó en casa de Damaris Zacarías “teniendo el dato preciso de que ella era la autora”, y con la colaboración del padre secuestraron el arma utilizada (un cuchillo) y la ropa que usó durante el ataque, camisola amarilla y un short, el que estaba manchado con sangre de su víctima, tal como lo confirmó la pericial realizada en el Instituto Médico Legal de Rosario. “Con eso su señoría, más la declaración de los testigos y las pruebas periciales, tengo probado que Damaris es la autora… actuó con un cuchillo, armada, dejando en un estado de absoluta indefensión a la víctima, atacándola por sorpresa y causándole las heridas que causaron la muerte”.

El fiscal le dijo al tribunal que lo escuchaba en la sala que “no solamente tengo por acreditado el hecho material sino también los motivos. ¿Por qué una chica de 19 años puede matar a otra de 16 años?. El motivo es que una semana antes habían tenido una pelea y Damaris había resultado herida, razón por la cual juró tomar venganza, juró tomar revancha por cuenta propia y así se lo decía a Leila mientras le asestaba las puñaladas: Hija de puta, viste que me la ibas a pagar!!!”. 

También refirió a otro testimonio que tiene para apoyar la premeditación, el de una enfermera del Samco de Romang que atendió a Damaris cuando resultó lesionada en la pelea con Leila la semana anterior al homicidio. A ella le confesó que se iba a vengar.

“Hay un dolo directo, claro, de querer matar, no solamente en el sentido de producir la muerte del adversario sino asegurarse de no tener daño alguno, es decir impedir todo acto de defensa por parte de la víctima, o por parte de alguien que pueda ayudarla, pero además querer hacerla sufrir lo que a juicio de esta fiscalía representa el ensañamiento, vamos a ver en la declaración del Médico forense, en las fotografías de la autopsia, la clase de heridas que le produjo en vida para producir dolor, sufrimiento y no hay ninguna duda que para lograr su cometido y tal como lo dicen los testigos, estuvo acechando previamente, esperándola a la salida, acompañada de sus allegados y parientes, por lo cual hubo un convenio, una especie de concurso premeditado, es decir sabían que iban a esperarla, agarrarla y hacerle el daño, y que participaron más de dos personas, seguro, dos agarrándola, que son los menores inimputables, es decir sabían que de alguna forma esos menores no iban a tener ningún reproche penal”.

Marina Sánchez, mamá de Leila, manifestó apenas ocurrió el homicidio: “Yo sé que ella salió a hacerse un tatuaje con una amiga y una sobrinita, yo estaba limpiando mi casa, cuando llega una vecina y me cuenta de que la habían herido con arma blanca. Yo recurro al lugar que queda a cinco cuadras de mi casa, donde hacen los tatuajes y ya la encontré en el suelo, sangrada, tenía el rostro abierto, en el cuello tenía dos puntazos, uno le perforó el pulmón, el otro el corazón por eso fue la muerte que ella tuvo. Más de ahí no sé en qué momento, si la espiaron o qué, había habido riñas de unas semanas antes. Yo estuve con mi mamá 15 días en Santa Fe operada de la garganta, se habían peleado, supuestamente la chica ésta la había hincado en la cara con una tijera y mi hija se alcanzó a defender, le pegó, pero ahora no, porque supuestamente fueron cinco chicos los que la agarraron a ella, la lastimaron, la patearon, un montón de cosas”. Ella conocía a Damaris Zacarías por su apodo de “Choni”.

 ¿Qué sucedió con los menores que participaron del crimen?.  Los que son señalados en la participación activa tenían en ese momento 10 y 12 años, son inimputables, por lo cual siempre estuvieron con sus familias por disposición de la Subsecretaría del Menor del Gobierno de la Provincia que interviene en estos casos. En la escena había otros menores ya en edad de ser imputados, quienes fueron puestos a disposición del Juzgado de Menores de Reconquista.

 Damaris Zacarías nunca mostró arrepentimiento. “Yo nunca quise matar a Leila, no me acuerdo de nada de lo que haya pasado ese día, me parece que pido perdón a la familia de Leila y a todos, nada más”, textual, así se expresó: “Me parece que pido perdón a la familia de Leila y a todos”. Es todo lo que dijo Damaris Zacarías y lo hizo en el final del juicio oral y público, el 14 de marzo de 2019. Nunca mostró arrepentimiento.

 

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