A 53 años del Ocampazo, un conversatorio conmemorativo en el Club Arno, organizado por la diputada Corgniali, “A Borzatti le salió la cadena”.

La Legisladora Provincial norteña, diputada socialista María Laura Corgniali, fue la organizadora y quien dio la bienvenida al “Conversatorio a 53 años del Ocampazo” que contó con la presencia de mucho público en la noche del lunes 11 de abril de 2022 en el complejo “Arno” de la ciudad de Villa Ocampo, donde los  expositores fueron, el conocido historiador y escritor Raúl “Lolo” Borsatti quien presentó su libro “La Rebelión”, junto a la licenciada en Historia Vanesa Pagano y el periodista José Luis “Cochevi” Cracogna.

“Nuestra premisa y objetivo es reivindicar la historia de estas medidas de acción directa y alianzas entre diversos actores de la ciudad que llevaron a la primera revuelta social del año 1969 contra el gobierno dictatorial del general Juan Carlos Onganía, quien presidía la república Argentina luego del golpe militar producido en el año 1.966, es una forma de mostrar la unión y el trabajo en conjunto por la liberación y la justicia”, expresó la diputada Corgniali, quien agradeció a todos los presentes.

Comenzó disertando el periodista “Cochevi” Carcogna quien definió a “El Ocampazo” como una importante revuelta social sucedida en el año 1969 en la ciudad de Villa Ocampo, norte de la provincia de Santa Fe. “Fue la unión solidaria de un pueblo que defendía su dignidad”,  Se trató de una huelga obrera que derivó en una pueblada en defensa de la histórica y principal fuente de trabajo de la ciudad, el Ingenio azucarero, el cual, afectado por las medidas económicas del gobierno nacional y provincial de esos años,  anunciaban el cierre definitivo de la fuente laboral.

“Yo era apenas un adolescente de 15 años, pero tengo los recuerdos Vívidos de todo lo sucedido en esas jornadas intensas, donde también participaban mi hermana, dos años mayor que yo, mi papá que era obrero de la planta fabril azucarera, me acuerdo del sacerdote local que recorría todos los barrios para informar a la gente, el objetivo era NO permitir el cierre definitivo del ingenio azucarero de Villa Ocampo, ya que veníamos del cierre total y definitivo del ingenio de Tacuarendí que comenzó con problemas en el año 1964 y terminó liquidándose en 1966/67; el panorama  era ese, la sociedad toda estaba siendo sobrevolada por el fantasma del hambre; ahí SI que puedo confirmar que había HAMBRE y las huelgas que se hacían eran de hambre,  Yo lo sufrí”, dijo el periodista.

Luego le tocó el turno de la disertación a la licenciada en historia Vanesa Pagano, quien pintó un panorama enmarcado en la situación y contexto político social del país en esos años, comenzó hablando del golpe militar producido el 28 de junio de 1966, comandado por Juan Carlos Onganía que derrocó al presidente constitucional Arturo Illía, recordó que en Argentina se reprimían a los estudiantes, se prohibían las reuniones de jóvenes, se suspendían las actividades de los partidos políticos y la prensa estaba sujeta al visto bueno del gobierno.

La economía fue el factor detonante de la rápida decadencia de la llamada Revolución Argentina, el plan económico impulsado por la dictadura de Onganía viró hacia una corriente más liberal.

El golpe a la industria del azúcar comenzó a ejecutarse.

El gobierno de Onganía tuvo tres ministros de economía: Jorge SalimeiAdalbert Krieger Vasena y José Dagnino Pastore. El mandato de Salimei fue el primero y el más corto de todos, pero fue determinante y catastrófico para la industria del azúcar en Argentina. Por decreto, el 21 de agosto de 1966, se dispuso el cierre forzado y la intervención militar de 11 de los 27 ingenios de la provincia de Tucumán, se redujo un 30% el cupo de producción de azúcar de esa provincia y se prohibió la instalación de nuevos ingenios o de ampliar la capacidad productiva de los ya existentes, mientras que el cupo de los ingenios de Salta y Jujuy fue reducido sólo un 17%. Durante la gestión de Krieger Vasena, se determinó que de las 960 mil toneladas de caña de azúcar industrializadas en 1966, se debía disminuir la producción a 750 mil toneladas, distribuidas de la siguiente forma: Tucumán, 390 mil toneladas (52%), Salta y Jujuy, 322 mil (43%) y Litoral (Villa OcampoLas Toscas y Tacuarendí), 37.500 toneladas (7%). Históricamente los rindes de los ingenios del norte de Santa Fe en la zafra de 1966 superaron a todos los del país.

El principal ingenio beneficiado por el plan de Salimei fue el ingenio Ledesma de Jujuy en manos del grupo Arrieta-Blaquier. En la zafra de 1965 Ledesma produjo 196.000 toneladas de azúcar, cifra equivalente al récord de producción de todos los ingenios del mundo. Al año siguiente produjo 22.000 toneladas por encima del cupo asignado y los militares incorporaron ese excedente a la cuota de producción asignada para la molienda de 1967. Esto produjo una crisis de superproducción, la cual, controlada monopólicamente por Ledesma, derrumbaba el precio del azúcar afectando a los medianos y pequeños ingenios del país, provocando la quiebra de aquellos que no contaban con el respaldo financiero suficiente para subsistir.

La situación de Villa Ocampo fue empeorando.

Ya en abril de 1968, la crisis de la industria del azúcar afectó directamente a la cuenca cañera del norte de Santa Fe. Luego del período de incertidumbre, el ingenio de Tacuarendí cerró definitivamente sus puertas. A finales de 1968, la Compañía Industrial del Norte de Santa Fe, propietaria del Ingenio Arno de Villa Ocampo, arrastraba un déficit de 1200 millones de pesos, se debían tres meses de sueldo a los obreros y aproximadamente 16 millones de pesos a los productores cañeros. Luego de solicitar infructuosamente un crédito al gobernador, la Compañía había resuelto vender el paquete accionario a cooperativas y entidades cañeras de la zona. El 10 de diciembre de 1968, en una asamblea realizada en la ciudad de Santa Fe, los empresarios titulares de la firma prometieron cancelar antes del 22 de diciembre el total de la deuda, pero el plazo no se cumplió.

Finalmente expuso su posición en la historia reciente de nuestro norte santafesino, el escritor e historiador Raúl “Lolo” Borsatti, habló del apoyo de la iglesia a la comunidad angustiada de la cuenca cañera Santafesina;  se refirió al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo apoyados en la encíclica “El Progreso de los Pueblos” dictada por el Papa Pablo VI en 1968.

 

El 1º y 2 de mayo de 1968 el MSTM se realiza un encuentro nacional en Córdoba asistiendo representantes de 13 diócesis, entre ellos el sacerdote ocampense Rafael Yacuzzi, líder del movimiento en Villa Ocampo y la zona. El Padre Eligio Giacomozzi, de Las Toscas, con una postura más conciliadora, pero en defensa del pueblo y de las fuentes de trabajo de la zona,  este religioso se transformó en el principal interlocutor con el gobierno provincial de facto.

El reclamo comenzaba a tomar cuerpo.

El 4 de enero de 1969 se creó la Comisión Coordinadora de la Acción de Lucha para conducir y encauzar la movilización en Villa Ocampo. Obreros y estudiantes iniciaron una huelga de hambre en el templo para exigir el pago de la deuda a los trabajadores. Al mismo tiempo, la Comisión Coordinadora iba tejiendo unidad y sumando voluntades entre los pueblos, campos y montes de los alrededores. Los obreros instalan una olla popular en Plaza San Martín, frente al entonces Club Social (Jockey Club).

 “Una ola incalculable de clamor de justicia, de fuentes de trabajo, pan y tranquilidad, se oye en el norte. Villa Ocampo dio su grito de alerta y hoy se debate entre la vida y la muerte su suerte definitiva. Sin embargo sus hombres y sus mujeres no se resignan a ser un pueblo fantasma más. Los pueblos que no luchan, merecen ser esclavos”.

El 10 de enero, en un acto en la plaza Belgrano de Villa Ocampo, se convocó a más de 5.000 personas. Entre los oradores estaban el Padre Ángel Tibaldo y Luis Spontón, en esos años a cargo de la parroquia de Florencia, además de dirigentes sindicales y estudiantiles. La huelga del hambre (primera fase de la protesta) terminó el domingo 12 de enero al anunciarse que el gobierno provincial dispuso de 40 millones de pesos para el pago de los sueldos atrasados.

El lunes 13 continuaba la olla popular en la espera de más novedades. Luego de tres meses, ante el drama de la desocupación que se agravaba día a día, diversos sectores comienzan a deliberar un plan de lucha para enfrentar a la dictadura y sus políticas económicas. En abril, surgió la idea de iniciar hacer una marcha a pie hasta Santa Fe, por la Ruta 11 para instalar una olla popular frente a la gobernación. Uno de los bastiones de la organización fue el cura Rafael Yacuzzi. La idea recibió el apoyo de Raimundo Ongaro, líder de la CGT de los Argentinos quien encabezaría la movilización junto con el sacerdote.

El viernes 11 de abril, las campanas de la iglesia comenzaron a sonar convocando al pueblo. Las puertas de los hogares se abrieron, los maestros y alumnos dejaron las aulas y el pueblo entero colmó las calles de Villa Ocampo. A las siete de la mañana, los chamamé de una radio correntina eran amplificados por los parlantes animando a la gente. Luego de entonar el Himno Nacional y portando al bandera argentina llegaban los obreros azucareros al grito de “¡Muera la dictadura!”. Encabezados por el cura Yacuzzi empujaban contra el cerco de los agentes, quienes se retiraban. La “Marcha del Hambre” como fue bautizada, avanzaba. El gobernador santafesino de facto, Contralmirante Eladio Vázquez, ordenó la renuncia del comandante Palacios, intendente de la ciudad y en su lugar asumió Alcibíades Sambrana, quien también tuvo que renunciar por pedido del pueblo, pero se comprometió a apoyar la lucha.

Con ollas, carpas, abrigos y medicamentos, el pueblo recorrió las calles de la Villa Ocampo hasta la ruta 11. En el camino se sumaron unos cuantos tractores que pasaron a apoyar la cabecera. “Patria sí, colonia no”, gritaban los manifestantes. En la ruta esperaban los represores con palos, granadas, lanzagases y FAL. Cuando los primeros hombres pisaron la ruta comenzaron a llover estelas de gases. Luego llegaron los sablazos, bastonazos y finalmente tiros de armas de fuego. La dictadura reprimía con plomo. De inmediato, el pueblo respondió con piedras y cascotes. Pasado el mediodía, llegaron más fuerzas policiales desde Santa Fe; y la represión se tornó indiscriminada y se expandió por todo el pueblo.

La lucha fue larga, pero fructífera. Los ocampenses lograron conservar su fábrica con un plan de expropiación y funcionamiento del gobierno provincial por gestiones del padre Giacomozzi.

“El CURA Giaccomozzi fue un TESTAFERRO de la dictadura”, expresó irresponsablemente el escritor Borzatti, sin justificar el motivo de su acusación, simplemente porque el hombre NO condice con las personas ordenadas, respetuosas, leales, responsables y con objetivos que siempre beneficiaron a la sociedad en su conjunto, Giaccomozzi, NUNCA tuvo aspiraciones de quedarse con lo ajeno y mucho menos de apropiarse de lo que no le corresponde, por lo tanto dichas expresiones fueron desafortunadas y provocó rechazo en gran parte del auditórium, en cambio todo lo demás estuvo muy bien y vaya nuestras felicitaciones a la diputada provincial María Laura Corgniali.   ​

 

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